Daniel Gil: las artes de un maestro

No soy yo el primero en llamar la atención sobre Daniel Gil (1930-2004), y con toda probabilidad no seré el último. Su legado como diseñador al frente de la serie El Libro de Bolsillo de la editorial Alianza es una piedra de toque en el camino del diseño gráfico español, y la huella de su trabajo no pervive únicamente en los manuales sino que se aloja en el inconsciente colectivo de varias generaciones. Recuerdo con claridad una época de mi vida en la que los únicos libros que compraba eran los Libros de Bolsillo. Puedo verlos en este mismo instante colocados en el lugar más añejo de mi librería: Pedro Salinas, José Ángel Valente, Marvin Harris, Ángel González, François Villon, León Felipe, Charles Baudelaire (este tiene el lomo más desgastado y sufrido de todos)… Eran libros baratos -los compraba con los billetes verdes de mil que me daba mi abuela, y aún me sobraba dinero- eran buenos textos y compilaciones, y tenían cubiertas extrañas y llamativas. Me parece que además de proporcionarnos lectura, aquellos libros nos daban lecciones subliminales de arte contemporáneo, y eso no se lo debíamos al relativismo cultural de Harris ni al satanismo de Baudelaire, sino al buen hacer de Daniel Gil.

Cubiertas para Las Flores del Mal, Charles Baudelaire (1982), y Retrato del Artista Adolescente, James Joyce (1985)

La figura de Daniel Gil constituye un tipo de intersección particularmente brillante entre el arte y el diseño, ya que sus cubiertas para Alianza compendian algunas de las mejores parcelas del arte contemporáneo: estilos y obras que Gil fagocitó para transformarlas en productos de diseño gráfico de gran calidad. La valía de su trabajo consiste, en primer lugar, en que aquella actitud de permeabilidad al mundo del arte y la integración de éste en su trabajo personal se cimenta sobre un nivel profesional extremadamente alto, lo que se debe no solo a su talento personal como creador per se, sino a su paso por la prestigiosa Escuela de Diseño de Ulm durante los años cincuenta. Para homenajear a este maestro del diseño español no se me ocurría otra cosa mejor que desmenuzar algunos fragmentos de su trabajo, algunas de esas míticas portadas para Alianza, con el fin de detectar resonancias e influencias.

Cubiertas para Francis Bacon, de Anthony Quinton (1985), y Cosecha roja, de Dashiell Hammet (1967)

Es evidente que cuando Daniel Gil acepta el encargo de Alianza toma muy pronto conciencia de la especificidad de su tarea. Aquellas cubiertas que fueron apareciendo desde finales de los años sesenta y hasta comienzos de los noventa, no solo resultaban estéticamente impecables y rompedoras (al punto de despertar la envidia de otras editoriales), sino que respondían con un alto nivel a su función última: simbolizar, resumir, sugerir, desarrollar, enigmatizar, poetizar y, en suma, dar correlativo plástico y visual al contenido de clásicos indiscutibles de la literatura y el pensamiento universal. Daniel Gil lograba esto con creces, y lo hacía repetidamente, con oficio y con entrega, procurando una incardinación entre el contenido literario y su envoltorio visual que era inédito hasta entonces en la historia del libro español.

Cubierta para Informes, de Peter Weiss, 1974

Observemos por ejemplo esta portada. Esa sucesión de bocas, que produce un cierto grado de repugnancia, que nos sugiere un maregmagnum comunicativo, y que incluso produce sensaciones auditivas, no me parece sino una reelaboración de un collage de Salvador Dalí no demasiado conocido.

El fenómeno del éxtasis, Salvador Dalí, 1933

Lo que Salvador Dalí había utilizado para construir un mensaje de claro sentido sexual es quizás reutilizado por Gil en la cubierta del ensayo de Weiss para sugerir la vorágine de la comunicación (aunque atención a ese apasionado beso perdido en el torbellino de bocas). De todos modos, no olvidemos que el fotocollage de Dalí ya se articula en torno a una fotografía homónima y coetánea de Brassaï, motivo central rodeado a su vez por un mosaico de imágenes recortadas tanto de de postales eróticas como de aquellos paneles fotográficos con fines antropométricos o criminalistas de finales del siglo XIX, como los de Alphonse Bertillon.

Cubiertas para El Corazón de las Tinieblas (1976), El Alma del Guerrero y otros cuentos de oídas (1984), Bajo la mirada de Occidente (1984), y El pirata (1985), de Joseph Conrad

A veces Daniel Gil reitera determinados recursos al tratar a un mismo autor. Es el caso de Joseph Conrad, para cuyas cubiertas realiza variaciones en torno a una simple brecha abierta en una tela o en un papel, modificando colores o introduciendo algún elemento intermedio, pero siempre en torno al mismo motivo. No hay duda de que Gil se inspiró en la obra de Lucio Fontana.

Concetto spaziale, attese, Lucio Fontana, 1968

Lo llamativo es el modo en que el diseñador intuyó que una obra puramente conceptual podría adaptarse a una novela como El Corazón de las Tinieblas, una obra que al fin y al cabo gira en torno a una cierta otredad geográfica y mental a la que Conrad se asomó a través de una brecha literaria de primer orden. Es probable que, a partir de este hallazgo improbable, Gil quisiera desarrollar el motivo, introduciendo un giro casi humorístico con esos dedos de mujer, o ese garfio de pirata que nos sugiere el gesto de Fontana rasgando la tela.

Cubierta para La Alemania Nazi, de Enzo Colloti (1972)

Daniel Gil era un maestro en el manejo de las fuentes tipográficas. Esta cubierta es particularmente sencilla, pero el mero hecho de recurrir a la tipografía gótica alemana ya logra situarnos geográfica y temporalmente. Como vamos a ver, esta elección está lejos de ser casual, ya que la fotografía que vemos inscrita en un círculo pertenece a un maestro del collage y el fotomontaje en el periodo de entreguerras.

Wie in mittelalter… so im dritten reich (Como en el medievo… así también en el Tercer Reich), John Heartfield, 1934

Armado únicamente con unas tijeras y desde una postura estética afín al dadaísmo y al activismo político anarquizante, John Heartfield (1891-1968) no fue ni fue ni más menos que el mayor fustigador del nacionalsocialismo alemán. Gil, que como sabemos recibió parte de su formación en Alemania, parece rendir un homenaje al artista germano utilizando un fragmento de la obra original y sin apenas alteraciones.

Cubierta para Hispanoamérica, de Julián Marías (1986)

Se ha dicho que “Gil es un artista-diseñador que se disfraza de Schwitters, Magritte, Duchamp, Rodchencko, Ernst, Oldenburg y hasta de Berrocal”. En esta nómina habría que incluir a otros muchos artistas, y entre ellos, por ejemplo, a Joseph Cornell.

L’Egypte de Mlle. Cleo de Merode, cours élémentaire d’histoire naturelle, Joseph Cornell, 1940

Obsérvese la correspondencia entre estas dos cajas. La primera contiene una pequeña colección de plumines; la segunda un conjunto de frascos con muestras (¿tierra? ¿esencias? ¿maderas olorosas acaso?). El libro de Julián Marías es una colección de ensayos que tratan diversos aspectos de la geografía humana y cultural de la américa hispanohablante. La caja de Cornell nos evoca los restos de un tiempo ya pasado en una región mítica del mundo.

Cubiertas para Cuentos completos, de Jesús Fernández Santos (1977), y Antología Poética, de Francisco Brines (1986)

Si algo no se puede negar es la estrecha relación de Daniel Gil con la obra de poetas visuales como Joan Brossa, y nada más lógico por otra parte, ya que la poesía visual es un terreno particularmente fecundo para ensayar relaciones entre la literatura y las artes plásticas.

Burocracia y Contes, Joan Brossa, 1967 y 1986 respectivamente

Me costaría creer que la similitud entre las cubiertas anteriores y estos poemas-objeto sea casual, pues es evidente que, aunque aluden a significados en algún caso muy divergentes, operan sobre recursos muy similares. Por otro lado, me parece que los objetos que Daniel Gil -con innegable influencia brossiana- ensamblaba y luego mandaba fotografíar por Francisco Ontañón (1930-2008), constituyen un precedente –otro más- de la particular obra fotográfica de Chema Madoz, que tanto éxito ha cosechado en los últimos años.

Cubiertas para Tres ensayos sobre teoría sexual, de Sigmund Freud (1972), y Tristana, de Benito Pérez Galdós (1975)

La presencia de una muñequita de gesto algo inquietante, y de una especie de pierna protésica, retrotraen la memoria directamente al Surrealismo. Ya sabemos de la importancia que las teorías freudianas tuvieron en la gestación del movimiento surrealista, pero hay que reparar sobre todo en la figura de Hans Bellmer, artista que investigó en su obra las parcelas más oscuras de la sexualidad, y que sin llegar a ser explícito, abundó en la iconografía sexual hasta el límite de lo obsceno, valiéndose para ello de su Pouppé (Muñeca), una escultura que rehizo en diferentes versiones y que fotografió en diversos entornos y en innumerables posturas, todas ellas turbadoras, pero siempre conservando la constante de esas inocentes piernas de niña con calcetines y zapatitos charolados de hebilla.

Pouppé, Hans Bellmer, 1935-1938

No olvidemos que Galdós había dibujado en su novela el mapa de unas relaciones prácticamente incestuosas y de dominación entre la jovencísima Tristana –esa especie de Lolita a la española- y su tutor de avanzada edad. Por otro lado, en 1970 se había estrenado en España -y sin censura- la versión buñueliana de Tristana, y esta vez, al igual que en el resto de su producción, Buñuel daba rienda a su fetichismo. De modo que con esa pierna ortopédica Daniel Gil no solo alude la cojera de la protagonista en la novela, sino que logra enlazar (auténtica pirueta de genio) con la imaginería bellmeriana y buñueliana cerrando una imagen perfecta.

Dos fotogramas de Tristana, Luis Buñuel, 1970

Y hasta aquí puedo leer. Podríamos seguir proponiendo analogías hasta el fin de los días, y aún así no se agotaría la riqueza que se esconde en las cubiertas de Daniel Gil. Aquellos que quieran seguir disfrutando pueden hacerlo visitando las

938 Cubiertas de Daniel Gil para Alianza alojadas en Flickr

o la web del Legado Daniel Gil

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Acerca de Rrose

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9 respuestas a Daniel Gil: las artes de un maestro

  1. Rrose dijo:

    Estos fueron los comentarios del artículo en su antigua ubicación:

    rrose dijo
    Las fechas colocadas entre paréntesis se corresponden con la fecha de edición en Alianza de los títulos bibliográficos que le preceden. Presumimos que esta es la fecha aproximada (ante quem) en que los diseños de sus respectivas cubiertas fueron creados por Daniel Gil. Hago constar la fecha de este modo para diferenciarla de la fecha de las “obras de arte” que también aparecen en el artículo. Y aunque han sido tomadas del catálogo de la Biblioteca Nacional no aseguro que todas ellas sean correctas.
    4 Enero 2009 | 04:59 PM

    Bashevis dijo
    Entradon interesantisimo, si señor. A perderse en ese album un buen rato. Mil gracias!
    5 Enero 2009 | 12:28 AM

    Selenita. dijo
    Tu entrada me hace caer en la cuenta de que estas imagenes han sido para mí , sin saberlo, una fuente de conocimiento del arte contemporáneo. Gracias. Muy interesante el estudio de las fuentes iconográficas de Daniel Gil.
    5 Enero 2009 | 11:23 AM

    Pablo dijo
    Es un trabajo increible.
    Es por este tipo de artículos que me encanta tu blog.
    Tras hartarme de verlas he perseguido al subidor de las portadas.
    Me extrañó notar que las cubiertas estaban en su mayoria desgastadas. Que no venían de primera mano, ni de material del autor. Luego vi que no era la editorial Alianza quien subió este material ni el autor (rip) sino un fan (Elso Brino/ http://pseudonimma.blogspot.com)
    Así que doy por hecho que debe haber más cubiertas por ahí a falta de ser flickeadas. Me voy a repasar mi escualida biblio por si algo puedo añadir.
    Un diseñador actual que me encanta es Isidro Ferrer del que sus carteles para el Centro Dramático nacional me parecen alucinantes. En muchas ocasiones valen más que las obras. Cosa que pasa con estas cubiertas de Daniel Gil o se me ocurre también, con los créditos de Saul Bass.
    Un abrazo.
    5 Enero 2009 | 11:30 AM

    APG dijo
    Excelente post y muy grato el decubrimiento de este artista.
    Aquí te dejo un cuento corto donde el protagonista tiene una opinión bien distinta de lo que significa la tapa de un libro.

    http://lomioesamateur.wordpress.com/mas-ficciones/%c2%bf-y-ahora/

    saludos desde Baires,
    APG
    7 Enero 2009 | 07:16 PM

    arati dijo
    Me sumo a Pablo (si es que me quita las palabras de la boca): Un trabajo excelente, de los que nos enganchan y enredan en los engranajes de la maquinaria. Tiene Vd. un arte especial para encontrar relaciones, influencias y parecidos y exponerlos de un modo claro y muy pedagógico. Soy fan.
    Dicho esto, como compradora y lectora confieso que no me gustan pero nada de nada la portada de la antología de Brines ni la de Baudelaire, por poner unos ejemplos. Como que la portada casi que me dificultó comprarlos. Como que los tengo forraditos para no verla. Y tengo forrado unos cuantos más de esa colección.
    Soy capaz de apreciar el buen trabajo de Daniel Gil como diseñador y grafista, así como todos esos aspectos creativos e innovadores que tan bien expone en su entrada, Rr, pero me temo que, finalmente, una buena parte de estas piezas no me gustan como portada de un libro, de mi libro. No sé si me explico muy bien. Verá, me parece que funcionan -y son buenas composiciones- como obra conceptual, como “obra de arte”, son interesantes, rompedoras, algunas muy bellas, tal vez merecerían otro tratamiento. Pero de su aplicación al “objeto libro”… no siempre resulta un libro que a uno le apetezca comprar, tener en la mano, ver una y otra vez cuando se cierra durante una pausa en la lectura.
    arati (hoy disidente)
    7 Enero 2009 | 07:27 PM

    rrose dijo
    Hola a todos,
    Bashevis y Selenita, muchas gracias por vuestro amable comentario.
    Pablo: después de leer tu comentario también yo he aterrizado en el blog de Álvaro Sobrino y le he dejado un comentario en el que, al igual que tú, le presto mi apoyo en su iniciativa, por si surgieran problemas legales. Cualquier día de estos voy a ser yo el que reclame ayuda, porque me temo que esta maquinaria infringe más de una ley, y el día que decidan meterme mano no voy a tener más remedio que declararme insolvente y cerrar el chiringuito. Pero bueno, dejémoslo estar. Ah, también le preguntaba a Álvaro si era necesario organizar una redada para localizar posibles portadas de Daniel Gil no “flickeadas” -atención RAE- aún. Fíjese que pensaba que tenía alguna en casa, pero al comprobarlo bien he recordado que Daniel Gil no fue el único a cargo de las cubiertas del Libro de Bolsillo. Hubo un tal Ángel Uriarte que hizo cosas nada desdeñables, y algo tengo por aquí.
    Tomo nota de lo de Isidro Ferrer (usted siempre propiciando el feedback! gracias!)
    Respecto al interesante paralelismo que planteas con Saul Bass, y salvando todas las distancias habidas y por haber, llamo la atención sobre lo siguiente: diseñadores como estos (dos) comparten una solídisima formación al lado de creadores de talento. Los genios no salen de la nada, y al talento hay que sumarle la disciplina y la curiosidad propia de las mentes inquietas. Daniel Gil fue un trabajador incansable y la esfera pública le interesó bien poco.
    APG: Gracias también and again. Le prometo por Daniel Gil y por Saul Bass que leo ese relato en cuanto encuentre el momento.
    Arati, la respuesta a tu comentario disidente es más compleja. En cuanto la tenga la publico aquí abajo, ok?
    Saludos y hasta pronto ;)
    7 Enero 2009 | 08:43 PM

    Pablo dijo
    Hola Rrose
    Ya he localizado un par de cubiertas sin subir. Un Miller (el tiempo de los asesinos) y un Marcuse (La agresividad en la sociedad industrial avanzada).
    Le mandé un flickercorreo (así los llaman, RAE desmediante) y estoy a la espera de ver cómo compartirlas.
    Sobre Uriarte: Cuando revisé los alianzas editoriales topé con varias cubiertas de Uriarte que en un primer vistazo atribuí como “danielgiles”.
    Lo que todos los manuales de arte describirían como un fiel discípulo.
    No te preocupes que afortunada o desafortunadamente las actividades culturales en las que no media ganancia económica – y te estoy nombrando- están muy desatendidas por las fuerzas del orden.
    Pero, sí, claro, te acompaño a la carcel si se da el caso.
    Y si me pilla cerca…
    Yo soy más de la opinión de meter en la cárcel a los de alianza editorial por no ser ellos los que se encarguen de divulgar la obra de Daniel Gil. Que tengan que ser los fans los que la viralicen (RAE) es el colmo. El colmo del posmodernismo.
    Hace nada leía un artículo sobre cómo son más los fans de los beatles que las discográficas las que mueven el legado musical del cuarteto.
    Ahora que despotrico pienso que es mejor que esto ocurra, que estoy a favor de este fanatismo ilustrado; preferible al capitalismo ilustrado.
    Arati.
    Viva la disidencia.
    Me pasa que terminó asociando las portadas a los libros. Si el libro no me gusta la portada ya puede ser increible que nada de nada. Si me gustará el Isabel de Gide la cubierta sería genial.
    Por otro lado, y para llevarme la contraria (autodisidencia), me encanta las Confesiones…. opio, de Quincey, pero la portada es, opino, flojilla.
    Saludos varios
    7 Enero 2009 | 09:56 PM

    Ferre dijo
    Creo que ahora Alianza publica las nuevas ediciones con nuevas portadas, fracamente mediocres. ¿La razón es simplemente renovación (aunque sea mala), ahorro de costes (a un becario se le paga mucho menos que a un artista como Gil) o existe algún problema de derechos?
    Por supuesto, yo también miraré en mis Libros de Bolsillo por si tengo alguna que no aparece en el álbum Flickr.
    Saludos,
    Ferre
    8 Enero 2009 | 02:37 PM

    rrose dijo
    Arati Querida,
    No me molesto ya en darle las gracias por su participación entre estos pernos y engranajes, porque justamente ayer me lamentaba de lo poquísimo que me llevan la contraria mis lectores, y vino usted a aliviar mi dolencia, jeje.
    En efecto, no todas las cubiertas de Gil tienen la misma calidad estética. Hay cubiertas que rozan lo kitsch y hay cubiertas que no lo rozan, sino que casi lo proclaman. Del mismo modo que hay algunas cubiertas que aguantan el tirón del tiempo (40 años o más tendrán algunas! Y coincidirá conmigo en que muchas son preciosas) y hay otras muy caducas, pero que perviven como un ejemplo brillante del tipo de diseño que se practicaba en España en aquellas fechas de franquismo marchito y pre-Transición. Osea, que son hijas de su tiempo. Ese aire kitsch y perfectamente caduco es uno de los valores añadidos de esas portadas. Creo que la estética de Gil fue a menudo arriesgada, osea, declaradamente moderna, y eso pasa factura (atención a esa tipografía de “Tristana” que huele a The Clockwork Orange, pero qué contraste tan hermoso entre el negro de las letras, el azul celeste, y el blanco lácteo de la prótesis!).
    Pero también hay cuestiones sociológicas. En tanto que propias de un periodo cronológico ya cerrado, esas portadas están naturalmente adheridas a un periodo de la historia de mi país, pero también de mi vida personal. Esto confiere a las portadas un valor sentimental que nada tiene que ver con lo estético. Yo creo que más de uno siente un ligero pellizco al reencontrarse en Flickr con más de una cubierta (a cada cual la/s suya/s). Y seguramente hubo muchas y muy buenas editoriales comprometidas con la difusión de la cultura durante aquellos años (de la Transición que yo no viví), pero fue en el Libro de Bolsillo donde yo leí a Miguel Hernández, a Gabriel Celaya, a Bertolt Brecht y a Pablo Neruda.
    Por otro lado, sobre gustos no hay nada escrito. A usted muchas no le gustan, y creo entender que las compró “a pesar de la portada”. Lo comprendo porque también me he visto ante esa disyuntiva (aunque no con los de Gil). Algún día publicaré algunos ejemplos de cómo intervengo y transformo libros y cedés cuyas cubiertas no se corresponden con lo que es mi visión personal acerca de esa música o ese texto. Viva el inconformismo diseñografiquil!
    Y de nuevo la disidencia o contradisidencia supina. A su opinión personal opongo la mía:
    sin considerar, por ejemplo, la cubierta para “Las Flores del Mal” una obra maestra (que desde luego no es), no puedo pensar ese libro de Baudelaire desligado de ESA cubierta de Gil. Esa fotografía sepiada (lo diría así Pablo? Jeje, atención RAE) mostrando el hombro desnudo de esa mujer tocada con un pañuelo de aire vagamente oriental; y esas horrorosas letras de color verde que me parece un verde opio. Verde como el humo que exhalaba la oruga opiómana de la Alicia en el País de las Maravillas, la de Walt Disney. Aunque el humo del opio no sea verde. En fin, estoy delirando. Pero es que hace apenas un par de semanas pasé por unos grandes almacenes y encontré una edición de “Las Flores del Mal” con pasta dura, sobrecubierta, papel bueno, y creo que hasta un marcapáginas de tela. Bueno, pues el diseñador había cometido la torpeza imperdonable de colocar en la satinada sobrecubierta la imagen de unas flores pintadas al óleo. Le prometo que la visión de aquello me levantó el estómago. Para gustos los colores, pero ¿Se puede ilustrar/cubrir Las Flores del Mal con algo tan evidente como unas flores?
    Resumiendo, desde mi punto de vista, lo bueno de Daniel Gil es que – independientemente de gustos- siempre perjeñaba sus portadas alejándose de los lugares comunes. Con mayor o menor acierto, siempre había algo de creación personal en todo ello. Y eso no es demasiado común, porque hace falta talento.
    Por favor, llévenme la contraria más a menudo. Verdaderamente lo echo en falta.
    Saludos ;)
    P.D:
    Pablo: suscribo TODO lo que dices en tu segundo comentario.
    Ferre: opino que las cubiertas de la actual colección de Libro de Bolsillo de Alianza (o su equivalente, aunque tenga otro nombre) no me parecen tan mediocres, pero desde luego no tienen el valor de las de Gil, y es así por todas las causas que hemos ido reuniendo entre todos.
    8 Enero 2009 | 08:50 PM

    fernandez5 dijo
    He descubierto la página que dedicas a Daniel Gil y me ha encantado, me gustaría conocer tu opinión y comentarios sobre la edición y el diseño gráfico : Nostromo, Ediciones del Cotal, los primeros libros de narrativa de La Gaya Ciencia…
    Envío dos fotos: una de Daniel Gil en 1970 (hombre interesantísimo y guapo como un galán), y la cubieta de su primer libro. Lo he escaneado de una carpeta elegantemente editada por Fernando de Vierna e impresa en Artes Gráficas Bedia de Santander en 2005.
    Se titula Exordio 3.
    9 Enero 2009 | 12:13 AM

    Rr dijo
    Hola Fernandez5,
    a pesar de que la maquinariadelanube hace algunas incursiones en el mundo del diseño gráfico, desde luego no es mi especialidad, así que por el momento no tengo previsto publicar nada nuevo sobre el tema del diseño editorial, que es un área extremadamente amplia y muy interesante, pero que requiere el estudio de personas más preparadas que yo.
    Clicando en el tag “diseno” (sic, no puedo escribir eñes en los tags), en “libros”, e incluso en “libros de artista” quizás encuentres alguna cosa más de tu interés entre los engranajes de la maquinaria.
    ¿Qué ha pasado con esas dos imágenes que envíabas? Espero que no hayas intentado “adjuntarlas” porque no es posible hacer eso en un comentario. Déjanos mejor un enlace, no??
    Gracias por tu interés. Espero que los próximos artículos del blog te gusten ;)
    10 Enero 2009 | 01:21 PM

    Miguel ángel MoraleS dijo
    Hola Rrose:
    Otra de las influencias en Gil, sobre todo en las portadas de Germán Bieberg, Rudolf Bahro y Hermann Hesse (todas están hasta arriba) son los collages del poeta visual Jirí Kolár (1914-2002). Estaría bien que comentaras esos nexos.
    Por otra parte, aquí en México hay un diseñador bastante influenciado por Daniel Gil. Se trata de Rafael López Castro. Mientras Gil daba a conocer sus trabajos en Alianza (también en coedición con la EMECE argentina, como la porada de Historia de la Eternidad), López Castro hacía lo suyo para la colección Lecturas Mexicanas del Fondo de Cultura Económica-Secretaría de Educación Pública, hacia mediados de los 80.
    Un saludo
    11 Enero 2009 | 12:27 PM

    Rr dijo
    Hola Miguel Ángel,
    comentarte que solo tenía vagas referencias acerca de Jirí Kolár, pero que me parece bastante acertada la similitud que planteas con los objetos de Daniel Gil, particularmente en esas obras que señalas, pero también en otras cubiertas de Daniel Gil. Intentaré investigar más este punto.
    Respecto a Rafael López Castro y también a la difusión de las cubiertas de Daniel Gil en Hispanoamérica decirte únicamente que desconocía ambas cosas, pero son buena muestra de la importancia del trabajo realizado por Gil y de las múltiples facetas y aspectos que habría que desbrozar y analizar con vistas a un estudio riguroso sobre este diseñador.
    Este artículo mío no es más que una pequeña pincelada de todo lo que se podría hacer. Muchas gracias por tu aportación y
    Saludos ;)
    11 Enero 2009 | 03:29 PM

    arati dijo
    Jajaja! Cuando vi esa edición de “les fleurs” con las flores en la portada pensé lo mismo!. Si al menos el diseñador perezoso (si no leerlo, por lo menos informarse un poco, no?) hubiese puesto unas flores de planta carnívora…
    Le aseguro que a raiz de su homenaje al maestro Gil he intentado mirarme esas cubiertas con otros ojos, pero ni intentando asociar esa tipografia con el verde de los vapores del opio o la absenta… ni así consigo tragarla.
    En fin. Nadie puede estar estupendo todo el rato, incluso los maestros tienen flojeras.
    Muy enriquecedores todos los comentarios. Saludos.
    12 Enero 2009 | 12:39 PM

    Miguel Ángel MoraleS dijo
    Rrose:
    Ahora acudo a tu sapiencia para ver si sabes de dónde proceden esas dos imagenes que Dali, en El fenómeno del extasis (1933), incluye en la parte inferior izquierda y derecha. Sin duda la de la mujer se trata de una postal pero la segunda creo que encierra algo más.
    En mi anterior comentario olvidé decir que a diferencia de Daniel Gil, Rafael López Castro fotografía sus propias obras. El año pasado dio a conocer su veta de fotógrafo en un libro.
    Un saludo
    12 Enero 2009 | 01:50 PM

    Rr dijo
    Hola Miguel Ángel,
    veamos… me parece que esas imágenes que me señalas son, al igual que varias otras en el panel, recortes de postales eróticas de finales del XIX o principios del XX. Pero creo que esto ya lo habrás intuido tú también. Supongo que eso explica la barba postiza del caballero del ángulo inferior izquierdo, e imagino que su finalidad es ocultar su identidad. (Y se me ocurre así sobre la marcha que el derecho a preservar la identidad es un privilegio que se le ha negado a las mujeres de la misma imagen).
    ¿Te referías a eso? ¿Se te ocurre alguna otra cosa? Desde luego en estos momento soy incapaz de localizar la imagen.
    Puedes probar suerte echando una ojeada a la sección “Vulgar Photography” en

    http://vintagelovelies.com/main

    Aquí tienes un ejemplo

    http://vintagelovelies.com/cabinet/vintageporn/131/pic/2647

    Saludos y suerte
    P.D: he intentado ya un par de veces dejarte algún comentario en tu Bitácora pero el modo en que tienes configurados los comentarios me lo impide. Si lo modificas podremos comentarte los visitantes no registrados en blogger.
    12 Enero 2009 | 04:50 PM

    Miguel Ángel MoraleS dijo
    Rrose:
    Al ver la imagen de la izquierda en el collage daliniano más bien pensé, no en una fotografía sino en una película porno. Tanto en España como en México abundaron secretamente hacia fines de los años 20 y principios de los 30. En relación al personaje con barbas postizas, aquí en la capital circularon cuando menos dos. En una se ve claramente a un fraile con barbas postizas y en otra a un charrito con barbas y bigotes de utilería. La imagen tan nítida me hizo pensar mas en una foto fija que en un fotograma impreso (como se advierten en las demás imágenes). Creo que habría que realizar una investigación entre los nexos entre Dalí y los hermanos Baños, autores de cintas verdes.
    He tratado de dar acceso a los comentarios en mi blog pero hasta el momento mis desconocimientos del Blogger me lo impiden. Igualmente no he podido subir directamente videos de YouTube a mi página.
    12 Enero 2009 | 05:25 PM

    Alfaraz dijo
    Llego aquí en busca de Ramón, y ademas del genial “Inventario Ramoniano” me encuentro con esta entrada del gran Daniel Gil.
    Enhorabuena por el Blog, que pienso seguir a partir de ahora.
    .
    13 Enero 2009 | 06:30 AM

    Estupor dijo
    Interesantísimo análisis señor RRose. Cada día me gusta más su blog. Estuve comentando con una amiga las excelencias de esta maquinaria.
    13 Enero 2009 | 12:41 PM

    Miguel Ángel MoraleS dijo
    Rrose y Arati:
    Les agradezco su interés por ayudarme en mis inexperiencias en la web.
    Muchas gracias por su apoyo. Seguimos en contacto
    13 Enero 2009 | 01:59 PM

    Juan Pedro dijo
    Gran trabajo de recopilación de las obras de un maestro como es Daniel Gil. A mí me enamoró con la portada de El lobo estepario. Enhorabuena
    24 Enero 2009 | 01:02 PM

    arati dijo
    Como sigo creyendo (¿ingenuamente?) que internet más que para el reenvío de powerpoints y correos absurdos sirve para eso que dicen “compartir el conocimiento”, aquí dejo un enlace para interesados en diseño de cubiertas de libro que, con toda probabilidad, tarde o temprano acabaran por aterrizar en este magnífico post:

    http://www.bookcoverarchive.com/

    31 Enero 2009 | 02:17 PM

    rrose dijo
    Pues aunque parece un repositorio muy… anglosajón (apenas veo diseñadores españoles o iberoamericanos), tiene una pinta realmente disfrutable. Vas a tener razón, lo añado al post.
    Saludos y gracias ;)
    P.D: el conocimiento nos hará libres. O algo.
    31 Enero 2009 | 05:06 PM

  2. Pingback: Quintatinta

  3. sergio dijo:

    Muy bueno el post…
    Pero para cuándo uno dedicado al gran Neslé Soul´é, que trabajara para el alter ego de todolibro, es decir, la colección libroamigo de la extinta Bruguera?

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