Brunovský

La extinta Checoslovaquia es, en términos creativos, como ese baúl viejo y pesado del que uno nunca termina de extraer cosas increíbles. Me gustaría saber con qué clase de proteínas soviéticas se alimentaron, entre otros muchos, gentes como Svankmajer, Saudek, Svoboda, o el artista que hoy nos ocupa. Albín Brunovský (1935-1997) se dedicó fundamentalmente a las artes gráficas, desde el diseño de carteles a la escenografía y la filatelia, pero es conocido sobre todo por los innumerables grabados con los que ha ilustrado –según dicen– más de cien libros. Con su obra Brunovský ha dado continuidad al robusto tronco de los grabadores fantásticos del siglo XIX, empezando por Goya y pasando por Rodolphe Bresdin hasta franquear el siglo XX con Odilon Redon y Alfred Kubin. Debo decir, sin embargo, que no tiene Brunovský un estilo que, en líneas generales, me atraiga poderosamente. Su concepto maximalista de la fantasía, entre lo barroco, lo visionario y lo surreal, me agota un poco, pero las dos imágenes con las que acompaño este texto me parecen, en su complejidad y a la par en su concreción, realmente seductoras. La primera imagen sobre todo me recuerda el famoso peinado à la Belle Poule de María Antonieta, aunque este otro, más que una victoria naval tiene visos de maelstrom y de naufragio. A mí me parece un peinado alla Moby Dick, y es también, sin lugar a dudas, un Pelo de Tormenta, como la obra de teatro de Paco Nieva donde esta señora submarina no hubiera desentonado ni un pelo.

Lo encontré en el maravilloso 50 Watts

Publicado en Arte | Etiquetado , , , | 1 Comentario