Instrucciones para mirar un cuadro

Pesadilla, Paco Pomet, 2006

Vaya a una exposición, por ejemplo ésta. Acérquese a uno de los cuadros y mírelo. Cuando se haya hecho una idea del mismo, acérquese a la etiqueta y lea el título y los materiales que se han usado para hacerlo. Pose sus ojos sobre la primera palabra y nómbrela en silencio. Continúe haciendo esto con las siguientes, yendo de izquierda a derecha y de arriba a abajo. Es necesario que tenga ya mecanizado el proceso y pueda asimilar todo lo que se dice. Si usted está pendiente de nombrar en silencio la palabra sobre la que se posan sus ojos y de que el camino que usted está tomando es el adecuado, usted no estará leyendo absolutamente nada y no podrá saber qué título tiene el cuadro ni qué materiales se han usado para hacerlo. Para ello es necesario saber leer, y, bueno, eso es más complejo de explicar. Así es que si usted solo está viendo garabatos o está sosteniendo la octavilla al revés, déjelo en la mesa y mire los cuadros. Pero si lo hace ahora mismo porque se lo pedimos, sí sabe leer, coño. Para mirar un cuadro no es necesario haber aprendido a mirar en el colegio, aunque la mayoría de las personas piensen que es necesario no sólo haber ido al colegio, sino haber hecho un doctorado en historia del arte, lo que es completamente irrisorio. De hecho, son los doctores en historia del arte los que ya no saben ver los cuadros porque han tratado de usar un código parecido al de escribir y leer para descifrar la pintura, lo que es lo mismo que hacer una película en la que un hombre, durante dos horas, lea un libro y cuente una historia sin que la cámara se mueva. Esto no es verdad, pero desmitifica la figura del doctor y nos hace estar más cómodos en el mundo del arte contemporáneo.
Para ver un cuadro es necesario tener ojos y haber visto el mundo. Ante nosotros tendremos el mundo visto de otra forma. Sólo se necesitará haber mirado el mundo para entender cómo lo mira el que ha hecho el cuadro. Así es que sitúese delante de una de las telas y quédese mirándolo un rato. Si usted no consigue ver el mundo, disimule con cara y gesto de interés, rascándose la barbilla, por ejemplo. Si está acompañado por alguien que le gusta y con quiere dormir esa noche, comente algo de los colores. No suele fallar y es lo suficientemente abstracto y subjetivo para constituir una opinión creíble. Si la exposición no es de pintura –y no es este el caso- y se muestran objetos extraños hilvanados con hilo de pescar, se tratará de una exposición de instalaciones.
Si acude usted a una de estas exposiciones, tenga cuidado de no mirar el extintor, y si lo hace, no se rasque la barbilla. En el caso que nos reúne no tiene usted problema, es fácil saber cuáles son las obras de arte. Y no solo porque estén perfectamente enmarcadas e iluminadas. Solo tiene que mirar. Y ver el mundo.


Estas Instrucciones de Antonio Ortega se publicaron con motivo de una exposición de Paco Pomet (Granada, 1970) titulada Ficciones Mínimas en 2001, pero siguen siendo válidas para acompañar la visita a Contra la inercia. Paco Pomet: Pinturas 2004-2011, exposición retrospectiva dedicada al pintor en la sala alta del Palacio de los Condes de Gabia (Granada), hasta el 15 de abril de 2012.

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7 respuestas a Instrucciones para mirar un cuadro

  1. Nada más el titulo me recordó al gran Julio Cortázar y sus instrucciones para subir una escalera, o para llorar. Desde luego q son buenas instrucciones para mirar un cuadro . A mi siempre me ha hecho mucha gracia aquellas personas que se alejan y acercan a éste y con la mirada muy seria. Luego doblan un poco la cabeza como encajando las guerras o trazos incomprensibles q acaba de ver …

    • darias dijo:

      ¿No se te ha ocurrido pensar que son pintores o aprendices y quieren ver (de cerca) cómo están aplicadas unas determinadas pinceladas y (de lejos) el efecto que se consigue con ellas?

  2. Por cierto no conocía a Paco Pomet y menudo descubrimiento ! viva el surrealismo ! (y tu , ya de paso por crear éstas entradas interesantes )

  3. De todas maneras, ¡cuán difícil es mirar y saber ver! Es algo que no se enseña, sino que se aprende en el momento en que uno se da cuenta de que el espacio físico y mental que ocupa está lleno de engranajes y que, cuando uno se mueve, se mueve el mundo. El académico a veces olvida que él forma parte de la maquinaria; que no es demiurgo, sino notario.

  4. noeolor dijo:

    ja ja jah. He tenido que mirar a un par de veces a ese grupo de grises, ostentando habanos… para reconocer entre ellos a Epi y Blas.

  5. Pingback: Una mirada al "otro" arte. Los artesanos jubilados | CEISS

  6. Guillermo dijo:

    Magnífico humor para acompañar a Paco Pomet.

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