Tiene narices

Nose, Ruth Marten, 2011

De pequeño leí un librito titulado La nariz de Moritz. Era la historia de un cartero cuyo sentido del olfato se multiplicaba accidentalmente hasta límites fantásticos: el personaje lograba adivinar el contenido de las cartas que llevaba y el carácter de las personas que conocía aplicando únicamente su sentido del olfato. Algo después leí el archiconocido El perfume de Patrick Süskind, pero con toda seguridad no tenía en aquellas fechas más de 11 o 12 años (sin duda demasiado joven para aquel libro en particular, repleto, a su manera, de crímenes sexuales), y ahora que ya peino canas empiezo a preguntarme seriamente acerca del efecto que aquellos libros tuvieron en mi valoración del sentido del olfato. A diferencia de la mayor parte de gente que conozco, a mí me gusta el olor del cuerpo, el olor de mi cuerpo y el de los demás, de modo que los perfumes demasiado fuertes me asquean considerablemente. Recuerdo que un profesor de la facultad (uno de los pocos que realmente se merecían llamarse así) nos contó una vez que, después de pasar varias semanas viviendo entre beduinos de la península arábiga, lo que más le había chocado al regresar a Occidente había sido el olor penetrante y antinatural de perfumes, ambientadores y productos de limpieza en el aeropuerto. Allá por 2006, cuando yo empezaba a bloguear, otra bloguera amiga afirmó, de la forma más inocente y encantadora que puedan imaginar, que le gustaba el olor de su sexo. Aquello generó tal cantidad de exabruptos que finalmente decidió eliminar la entrada.

La race blanche (La raza blanca), René Magritte, 1937

Probablemente sea cierto que determinadas filias (o fobias) deben permanecer en la intimidad, pero no creo que, en el fondo, se trate únicamente de un rechazo al olor corporal, sino al sentido del olfato en toda su extensión. ¿Qué sería de la gloriosa Pintura sin la vista? ¿Qué sería de la espiritualísima Música sin el oido?  Pintura y Música tuvieron sus correspondientes musas, pero no así el Olfato ni el Gusto. Toda una jerarquía de valores sociales y morales subyace en el trasfondo de esa distribución injusta, platónica, idealista, bizantina y absurda. Magritte, que tanto investigó las paradojas y los límites de lo visible, lo expuso a su modo en La race blanche (1937): dos narices ocupan la zona inferior de los cinco sentidos, pero también procuran, aunque inestable, un cierto equilibrio. En un mundo en el que, contra toda recomendación médica, el exceso de higiene se convierte en norma, y en el que los alimentos ultracongelados, encerados y genéticamente modificados han terminado por carecer de olor y de sabor, la reivindicación del olfato se hace más necesaria que nunca. Sin olfato tampoco existiría el sentido del gusto puesto que forman uno solo. Es preciso no renunciar a ese bello y fascinante apéndice cartilaginoso que suele estar colocado en el centro de nuestro rostro, como anticipándose al entendimiento.

Y solo dos notas más:

1. Sobre la nariz como objeto de deseo erótico y sobre los besos con lengua en la nariz ya trataremos otro día.

2. La próxima vez que se encuentre usted con una foca en el ascensor, o por la calle, abrázela, olisquéela, regálele rosas. Es una cosa que las vuelve locas.

Les phoques, Ruth Marten, 2007

Más collages de la gran Ruth Marten en su página web

Acerca de Rrose

https://maquinariadelanube.wordpress.com/595/
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8 respuestas a Tiene narices

  1. natalia manzano dijo:

    Finalmente alguien lo ha dicho. El olfato es maravilloso y el gel constante produce en ocasiones eccemas. Creo que es nuestra identidad animal la que tratamos de negar, porque tememos ser primitivos e ingobernables. Pero tenemos un olor que en la naturaleza nos identifica como individuos y tratar de apagarlo es negarnos a nosotros mismos. A mi me parece delicioso reconocernos al primer respiro. Es algo que agradezco. Los recuerdos, las emociones, todo eso seria irreal y desdibujado sin unos cuantos olores de todo lo que nos rodea. Y tambien los nuestros. El de la nuca, el de detras de las rodillas, el de las mejillas… cada uno unico y maravilloso.

    Gracias.

  2. Lorevna dijo:

    ¿¡ Pero dónde te encontraste esas láminas de historia natural?! Me desternillo de la risa (con toda la seriedad que ameritan los libros como documentos, por supuesto) al verlas!
    Sobre el olfato, bien dicho. Pocas cosas como caminar por la calle de noche, todo solitario, casi sintiendo el peligro, pero todo se olvida cuando llega un muy sutil aroma a flores (que huelen de noche), que provoca mirar las nubes, la luna, y sonreirle al perro con que te cruzas en la calle.

  3. Rrose: Excelentes palabras y excelente Ruth
    pero no nos olvidemos del poder evocativo del olfato,
    un aroma nos toma por sorpresa y puede enviarnos directamente por ejemplo a algun lugar de nuestra infancia que teniamos guardado vaya a saber donde, con tanto detalle que casi podemos revivirlo, creo que en algun grado esto puede conseguirlo tambien la musica ,pero en mi caso el viaje es mas efectivo con la nariz.
    ¿Esa piramide de sentidos de Magritte esta apoyada sobre una base de piel?
    ¿ubicó ultimo al tacto?

    Un fuerte abrazo Rrose y un saludo de mi foca,
    que no para de perfumarse el sexo , para disgusto de los profesores
    y los comentaristas de blogs.

  4. Lu dijo:

    Leí ese libro también de pequeña =)

  5. Rrose dijo:

    Hola a todos,

    Natalia, cuánta razón tienes. Gracias a tí por leerme, me alegra mucho encontrarte aquí, también.

    Lorevna, a mí me gusta sobre todo el olor de las damas de noche los días de lluvia

    Federico, gran cosa es la memoria olfativa, gran cosa!! el sentido del olfato tiene tantas facetas…

  6. lulu dijo:

    Y qué decir de la obsesión por la operación de nariz para achicarla, afinarla,respingarla, blanquearla? La eliminación del referente olfato tiene en esta cirugía estética su culmen. La asepsia extrema se vuelve contra el cuerpo, la nariz misma parece ultracongelada, encerada y genéticamente modificada.

    • Rrose dijo:

      Narizófilo que soy, lulu, solo puedo darte la razón!! las narices operadas son todas iguales. Me decanto por los extraños tabiques nasales, por la desmesura y la respinguez narizal. De toda la vida!

  7. emilio dijo:

    Hola, gracias por compartir, tengo un sitio (www.archivosonoro.org) y reflexionando al respecto la cultura siempre ha sido muy visual, al parecer no siempre fue así el compositor Murray Schafer habla de culturas aural. La tecnología para preservar imagen es en extremo accesible, la tecnología para preservar sonido es cosa de profesionales, pero ¿la tecnología para preservar los olores? es hasta hoy inexistente!!. PD: Me encanta tu blog!

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