La maleta mexicana

Cuando los tres estuches de fotografías conocidos posteriormente en los medios como The Mexican Suitcase llegaron al International Center of Photography de New York (fundado por Cornell Capa, hermano del archiconocido fotógrafo), lo primero que el conservador hizo al abrir el primero de ellos fue meter la nariz dentro y atisbar el aire suspendido sobre los rollos. Por fortuna no había rastro del típico olor avinagrado que indica la descomposición del nitrato: las fotografías se encontraban en perfecto estado, a pesar de haber viajado por España, París, Marsella y Méjico, hasta llegar finalmente Nueva York, setenta años después de su realización, cerrando así uno de los episodios más apasionantes de la historia de la fotografía bélica.

Soldados republicanos en la ventana vigilando a los soldados nacionalistas (Teruel), Robert Capa, 1937

Sin ser depositaria de los reportajes completos de la Guerra Civil Española realizados por Capa, la maleta mejicana contiene una parte muy importante de ellos, sobre todo porque se conservan en su soporte original. Pero hasta mediados de los años 90, la maleta mejicana era un asunto legendario. El mismo Capa había dado por perdidos aquellos estuches cuando murió en 1954. El itinerario exacto que los negativos siguieron desde París hasta la ciudad de Méjico aún no se ha descifrado del todo, y es posible que nunca llegue a conocerse por completo.

Mujer limpiándole los mocos a un niño en el campo de refugiados de Argelès-sur-Mer, Robert Capa, 1939

En octubre de 1939, mientras las fuerzas alemanas se aproximaban a París, Robert Capa escapó en barco a Nueva York para evitar ser capturado e internado por los alemanes como simpatizante de los comunistas. Hasta donde alcanzan los datos parece que Capa dejó todos sus negativos en su estudio de París, en el número 37 de Rue Froidevaux, bajo la custodia de su jefe de laboratorio y amigo fotógrafo Imre “Csiki” Weiss (1911-2006). En una carta fechada el 5 de julio de 1975, Weiss lo recordaba así:

En 1939, cuando los alemanes se acercaban a Paris, puse todos los negativos de Bob en una mochila y fui en bicicleta hasta Burdeos tratando de embarcar en un barco con destino a Méjico. Encontré a un chileno en la calle y le pedí que se llevase todo el material a su consulado para que estuviera a salvo, y estuvo de acuerdo”. Csiki, que era también un judío húngaro emigrado, nunca consiguió escapar del territorio bajo control de Francia, y quedó atrapado en Marruecos hasta 1941, cuando fue liberado por intermediación de los hermanos Capa, alcanzando Méjico un año después.

Citado en: Young, Cintya. The Story of the Mexican Suitcase

Hombre con una esvástica en la boina (País Vasco), David Seymour, 1937

Probablemente, la urgencia de Csiki no obedecía únicamente al deseo de evitar por todos los medios que un material tan relevante cayera en manos enemigas, sino también al peligro evidente que suponía, bajo su condición de judío extranjero, custodiar un material tan comprometido como aquel. Se pensó que, en un momento de desesperación, Csiki pudo llegar a enterrar los negativos en algún punto desconocido de la costa francesa. Parece ser, sin embargo, que la maleta llegó a manos del General Francisco Aguilar González, embajador de Méjico en Francia durante el gobierno de Vichy (1941-1942), y que, con o sin conocimiento de su contenido, los rollos viajaron entre las pertenencias del diplomático hasta la ciudad de Méjico. Mientras otros fragmentos de la obra de Capa (negativos, cuadernos de notas, hojas de contactos, etc.) se localizaban por toda Europa a lo largo de la segunda mitad del siglo XX, el material más importante, el de la maleta mejicana, permanecía en paradero desconocido durante las siguientes décadas.

Cartel colocado en la entrada del Archivo Histórico de Cataluña, David Seymour, 1936

A la muerte del embajador, el cineasta mejicano Benjamin Tarver localiza los rollos entre las pertenencias del antiguo diplomático, y se pone en contacto con el profesor Jerald Green del Queens College, quien a su vez reclama la atención de Cornell Capa. Más de diez años tardaría el ICP en hacerse con la maleta, venciendo finalmente la reticencia de Tarver, y el miedo a un posible efecto negativo en la opinión publica mejicana. Sería finalmente otro cineasta mejicano, en este caso una mujer, Trisha Ziff, la encargada de persuadir a Tarver y viajar en diciembre de 2007, maleta en mano, desde Méjico hasta Nueva York en avión, entre la emoción y el pánico de conocer el valor de su equipaje y el sentido de aquel último viaje.

Land distribution meeting (Extremadura), David Seymour, 1936

Ahora bien ¿Qué es lo que contiene exactamente la Maleta Mejicana? Aunque las labores de conservación y escaneo aún no han llegado a su fin, se anticipa que, como hemos dicho, no se trata de una maleta propiamente dicha, sino de tres estuches, uno rojo, uno verde y otro de color beige, que contienen un total de 126 rollos de fotografías en blanco y negro, pero estos negativos –alrededor de 4.300- no provienen únicamente de la cámara de Capa, sino también de la de Gerda Taro (su socia y compañera y sentimental) así como de David Seymour “Chim” y algunos retratos de Capa y Taro realizados por Fred Stein en París. Por el momento, se sabe que las fotografías de Capa incluyen imágenes del Madrid sitiado, de la Batalla de Teruel, de la del Río Segre, de la movilización por la defensa de Barcelona en 1939, así como un amplio reportaje del masivo éxodo republicano desde Cataluña hasta la frontera francesa, incluyendo los campos de refugiados en Argelès-Sur-Mer. Las fotografías de Gerda Taro cubren imágenes del entrenamiento del Ejército Popular en Valencia, el paso del frente de Segovia por el puerto de Navacerrada, y de la Batalla de Brunete, y vienen a completar el legado fotográfico de una de las primeras fotógrafas de guerra del mundo. Los negativos de “Chim” incluyen zonas del País Vasco, la Batalla de Oviedo, así como retratos de figuras relevantes del momento como La Pasionaria, o el original de aquella famosa imagen de una campesina con su hijo en brazos asistiendo a un mitin en Extremadura.

Cuaderno de notas de Robert Capa con hojas de contacto, 1936-1939

El hecho de que se hayan conservado, no un conjunto de fotografías aisladas, sino los rollos de film originales, permite comprender, a través de la sucesión de imágenes, el proceso, el modo en que estos fotógrafos observaron y se aproximaron a los hechos que tenían delante de sí, formando parte de ellos. El conjunto se revela como un documento de capital importancia para comprender por qué Capa y sus amigos revolucionaron el concepto del fotorreportaje bélico en el siglo XX, fraguando el arquetipo del moderno fotógrafo de guerra en un momento crucial de la historia de España, de Europa y del mundo. “Si tu fotografía no es lo suficientemente buena es que no la has tomado lo suficientemente cerca”, afirmó una vez Capa.

Gerda Taro en Paris, Fred Stein, 1935

En el caso de Capa y Taro, la maleta mejicana viene también a recomponer una parte crucial de sus biografías. Ambos eran emigrados (ella era alemana y él húngaro) y se conocieron en París en 1934. En un pequeño apartamento junto a la Torre Eiffel forjaron una relación donde lo profesional y lo sentimental se entremezclaba, al punto de que a menudo no es fácil discernir la autoría exacta de las fotografías realizadas por ambos. Se ha llegado a especular con la idea de que algunas de las mejores fotografías de Capa (como la del miliciano de Cerro Muriano) se debían en realidad a Taro. Lo único cierto es que la relación hallaría su final con la muerte de Gerda el 25 de julio de 1937 mientras cubría la Batalla de Brunete al ser literalmente atropellada por un tanque. Era la primera mujer fotoperiodista que moría en activo en un conflicto bélico.

Víctimas de un ataque aéreo en la morgue (Valencia), Gerda Taro, 1937

Las historias se entrecruzan en torno a la maleta mejicana, implicando a un extenso reparto de personajes a través de las fronteras y las décadas. No deja de llamarme la atención la diferencia abismal que existe entre esas tristes cápsulas del tiempo que a menudo los gobernantes emplazan bajo los cimientos de algún enorme y ostentoso edificio (sonriendo a la cámara y satisfechos de sepultar, a conciencia y sin remedio, apenas unos cuantos objetos absurdos y sin valor) y estas otras cápsulas del tiempo que, como la maleta mejicana, llegan a nosotros bajo la acción palpable e ineluctable del azar, la desgracia, el amor, y el empeño en la memoria de unos cuantos amantes de la fotografía.

Soldados republicanos en un edificio destruido vigilando a los soldados nacionalistas (Teruel), Robert Capa, 1937

The Mexican Suitcase en el ICP

New Works by photography´s old masters. Artículo de Randy Kennedy publicado en el N.Y. Times

The Mexican Suitcase, por Trisha Ziff

Acerca de Rrose

https://maquinariadelanube.wordpress.com/595/
Esta entrada fue publicada en Ilustres, Uncategorized y etiquetada , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a La maleta mexicana

  1. Rrose dijo:

    Estos fueron los comentarios del artículo en su antigua ubicación:

    Pablo dijo
    Hola Rrose
    Ya sé que es un tanto offtopic pero es que acabo de ver la noticia de la muerte de Irving Penn y he recordado la magnífica fotografía que le hizo a Duchamp (y a tantos otros) y todo esto me ha dirigido irremisiblemente a tu maquinaria
    http://images.google.es/images?hl=es&client=firefox-a&rls=org.moz
    Esto de la maleta mejicana es toda una historia de espias y de cine o fotografía negra.
    Y el nombre de benjamin Tarver es tan parecido al deBen Traven, el escurridizo y fantasmal escritor. Ese también tiene una buena historia de confusiones y misterios.
    Me han encantado las fotos de David Deymur.
    Salud
    7 Octubre 2009 | 10:27 PM

    Rr dijo
    Hola Pablo,
    no conocía a ese tal Irving Penn así que gracias por la noticia funesta. Veo que hizo retratos estupendos. Ninguna otra época precedente produjo tantos retratos de artistas como el siglo XX.
    Desde luego la historia de la maleta mejicana da para una peli. Seguro que alguien habrá comprado ya los derechos y Hollywood nos brinda pronto uno de sus bodrios habituales.
    Saludos
    9 Octubre 2009 | 05:11 PM

    Pablo dijo
    pues ahora que lo dices:
    http://www.google.com/hostednews/afp/article/ALeqM5gUPySv8nb0PlUM
    9 Octubre 2009 | 06:29 PM

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s