Le quai des brumes

Me acuerdo de que Jean Gabin, antes de la guerra, por contrato, debía morir al final de cada película.

Je me souviens, Georges Perec, 1978

No les revelaré si el personaje de Jean Gabin muere o no al final de esta cinta, pero tengan por seguro que si Georges Perec dedicó uno de los innumerables fragmentos de su delicioso Je me souviens (Me acuerdo, 1978) al cine francés de antes de la guerra es porque la aportación de directores como Renoir, Carné o Vigo, sentó las bases de una época dorada del cine europeo. Y entre todas las películas posibles de ese espacio de tiempo que va desde mediados de los años veinte hasta el final de la Segunda Guerra Mundial, Le quai des brumes (El Muelle de las brumas, Marcel Carné, 1938) es un lugar que merece una visita.

Un soldado (Jean Gabin) que no quiere matar a más gente y que huye como convicto para no enfrentarse a un consejo de guerra; un pintor (Robert Le Vigan) cansado de vivir y dispuesto a legar su identidad; una bella jovencita (Michèle Morgan) acosada por su maléfico tío (Michel Simon) que buscará la felicidad junto a Gabin; un gangster de poca monta y de gatillo fácil (Pierre Brasseur), y un perro abandonado. Estos son los personajes del film y todos ellos coincidirán bajo disparos cruzados en el Panamá, un destartalado antro en la costa de Le Havre. El destino de todos ellos quedará entrecruzado por azar y sin remedio, desatando una complicación de amor, de odio y de muerte a la que solo Marcel Carné podía dar semejante acabado.

Y es que el mismo dorado azar que rige la historia es el que parece haber reunido en el equipo creativo a un pequeño cúmulo de genios. Carné estuvo de muy cerca asistido por el poeta, dramaturgo y guionista Jacques Prévert, al que debemos los inigualables diálogos de la película. Prévert, que había flirteado con el grupo surrealista, con el partido comunista, con el teatro, y que finalmente se haría muy popular con los poemas incluidos en su libro Paroles (Palabras, 1946) -y a los que pondrían música cantantes como Yves Montand- ofrece en El Muelle de las Brumas un despliegue muy poco común de maestría en la creación de unos diálogos llenos de poesía, pero todo como si tal cosa. Ese es el mérito de Prévert y de Carné: la conjunción de palabras y de imágenes tan hermosas como liberadas de estereotipos y de poses.

La dirección artística de Alexandre Trauner (otro integrante del equipo) siempre es destacable, y en El muelle de las Brumas lo es con honores. Trauner, cuya trayectoria profesional va desde su colaboración a finales de los años veinte con René Clair en París, pasando por una etapa hollywoodiense coronada con el Oscar por su inolvidable contribución a The apartment (El apartamento, Billy Wilder, 1960), hasta su colaboración con Bertrand Tavernier en Round Midnight (1986). Lo que define su aportación a Le quai des brumes no es solo su talento para lo evocador y lo poético -que logra reinterpretando ciertas claves de un expresionismo perfectamente latente a finales de los años treinta- sino la capacidad de ofrecer unos decorados que envuelven y simbolizan la psicología de los personajes y la acción dramática.

Boceto para uno de los decorados de Le quai des brumes (1938), Alexandre Trauner

Porque la historia de amor entre el personaje de Jean Gabin -construido con las dosis justas de canalla, fragilidad y ternura, y que se erige como un sólido arquetipo del cine francés del momento- y la bellísima Michèle Morgan es, con esa rara mezcla de azar y de fatalidad absoluta, de suspensión del transcurso del tiempo ante un entorno hostil y un destino implacable, algo así como un breve canto de cisne del cine francés previo a la ocupación nazi, durante la cual el tándem Carné/Prévert lograría otra de sus joyas indiscutibles: Les enfants du paradis (1945). Si a esto unimos la banda sonora de un Maurice Jaubert algo más que correcto, y el hecho de que, aunque no acreditado -según leo en IMDb– el vestuario del film es de Coco Chanel…

¿Qué más quieren? ¿Besos? ¿Bofetadas? En Le quai des brumes podrán ver algunos de los besos y los bofetones más esplendorosos de toda la historia del cine. Yo de mayor quiero ser como Jean Gabin en Le quai des brumes. ¡Rien ne va plus!

Página homenaje a Marcel Carné

Página homenaje a Jacques Prévert

Página homenaje a Alexandre Trauner

Acerca de Rrose

https://maquinariadelanube.wordpress.com/595/
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Una respuesta a Le quai des brumes

  1. Rrose dijo:

    Estos fueron los comentarios del artículo en su antigua ubicación:

    Roberto Amaba dijo
    Hola, qué tal,
    Qué curioso, tenía pensado hacer alguna entrada dentro de poco no sobre Trauner, pero en la que también aparecía. Bueno una más de esas cosas que rondan la cabeza pero que el tiempo o la vagancia se encargan de no dejar salir.
    Gran película, y gran década para el cine francés la de los 30. Por no hablar de Michèle Morgan, una de las actrices más atractivas de siempre, para mi gusto, claro.
    Un saludo.
    1 Junio 2009 | 12:51 PM

    maria dijo
    vale, aquí hay uno que sabe lo que dice ^^
    me apunto la peli y te incluyo en el petit comite de mi blog, si te parece.
    saluti!
    1 Junio 2009 | 01:51 PM

    Celebes dijo
    Entre las palabras y las imágenes del artículo, ya estoy empezando a lamentar no haber visto o no acordarme de esta película.
    De todas maneras, últimamente, casi prefiero leer que ver cine, gracias a bitácoras como esta y alguna más.
    Saludos,
    5 Junio 2009 | 10:53 AM

    Rr dijo
    Hola a todos!
    perdonad mi tardanza pero es que estoy bastante liado estos días
    Roberto, si pudiera escoger una década y un lugar para el cine es bastante probable que escogiera el cine francés de los años 30. Cuantas joyas!
    María, gracias por incluirme en tu blog, y gracias por el cumplido, aunque yo desde luego ya no sé lo que digo…
    Celebes, creo que si te atreves a ver la peli no te defraudará. Suerte!
    Saludos y hasta pronto ;)
    5 Junio 2009 | 04:19 PM

    Erika dijo
    En un próximo momento de descanso te envio una foto de Michèle Morgan, maravillosa.
    ¡Qué mujeres más bellas había antes en el cine! Ahora todas parecen de “perxiglás”, clons de un modelo original según el gusto USA!
    Gracias otra vez por tu blog, compañero Rrose.
    Salud.
    8 Junio 2009 | 10:24 PM

    rrose dijo
    Yo no sé Erika, para mí que el nitrato de plata tiene parte de la culpa. Esas imágenes valen su peso en plata. La plata hecha luz, lo ojos de plata de la Morgan…
    Espero esa maravillosa foto.
    Salutem Pluriman!
    8 Junio 2009 | 10:32 PM

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