El Aleph de Ramón: Inventario nº 14


Haz click sobre la imagen para ampliarla

Dejando a un lado el fragmento de Les joueurs de football de Rousseau y ese medio rostro de Chaplin, que ya aparecieron, respectivamente, en los inventarios nº 9 y nº 1, esta catorceava entrega da para mucho…

Los discípulos de Emaús, Han van Meegeren, 1936

En su estudio sobre el despacho de Ramón, Ana Ávila y John McCulloch afirman que en el estampario se puede “detectar tan sólo un tema de Cristo en la cena de Emaús, el pintado por Vermeer”. Debo corroborar que hasta el momento ésta que ven es la única imagen con ese tema que –por mi parte- he logrado localizar en el estampario, pero se trata de una obra que dista mucho de ser un Vermeer, no solo porque apenas se conocen temas religiosos o cristológicos en la escasa producción conservada del pintor holandés (y entre la cual, por demás, no se conoce ninguna Cena de Emaús), sino porque este cuadro que ven es una de las más famosas falsificaciones del siglo XX, obra de un controvertido pintor alemán llamado Han Van Meegeren (1889-1947). La pobreza y la frustración por su fracaso como pintor “original” llevó a este artista a lo largo de los años 30 a falsificar obras de la escuela holandesa, especializándose en Johannes Vermeer, cosa que hizo con el suficiente acierto estético, técnico y comercial como para que fueran absorbidos en el mercado con gran éxito para su bolsillo. La ausencia de análisis químicos y radiográficos como los que en la actualidad se practican, cierta urgencia prebélica, y el hecho de que Vermeer no era aún el pintor archiconocido de hoy en día hicieron que esta Cena de Emaús fuera adquirida con gran satisfacción por el Boijmans Van Beuningem Museum de Rotterdam.

El director y jefe restaurador de dicho museo admirando su flamante adquisición, 1938

Al finalizar la II Guerra Mundial se desvela que Hermann Göring, lugarteniente de Hitler, posee varios Vermeer comprados en el mercado a través de un tal Van Meegeren, el cual es arrestado bajo acusación de colaboracionismo con el partido nazi. El pintor, consciente de que semejante acusación podría desembocar en cadena perpetua decide contar la verdad, pero para demostrar que aquellas magníficas obras de Vermeer que habían inundado el mercado durante la década anterior -hasta llegar incluso a la colección privada de Göring- habían salido de su propia paleta, no le queda otra que solicitar los materiales para pintarlas de nuevo ante los atónitos ojos de los peritos policiales. El escándalo del proceso lanza a la fama a un Van Meegeren viejo y enfermo que muere en su celda en 1947, habiendo cumplido tan solo un año de su condena por falsificación.

Han Van Meegeren pintando su último Vermeer (Jesús entre los doctores) bajo vigilancia policial, 1945

Solo la identifación de la publicación de la que Ramón arrancó la reproducción podrá decirnos si el escritor también tomó –como Ávila y McCulloch- la falsificación por un Vermeer, o si lo que le llamó la atención fue precisamente la rocambolesca historia que tras la imagen se ocultaba y que logró poner en solfa las altas esferas del arte y los museos. Yo me inclino por lo segundo. Más información en The Meegeren Website.

Portada de la revista Minotaure nº 10, René Magritte, 1937

Minotaure fue uno de los bastiones del Surrealismo, y como no podía ser de otro modo, en Ismos (1931) Ramón dedica un extenso capítulo al Superrealismo. Nuestro escritor alude a la política tiránica de Breton, y aunque poco o nada tenga que ver con esto la obra que Magritte realizó para Minotaure (un refrito de obras anteriores como Le modèle rouge y La découverte du feu) a la luz de esta imagen las palabras de Ramón adquieren un tono jocoso y profético:

La puerta que han abierto los suprarrealistas – no me gusta ver la barbarie de las dos erres tan mal casadas en la palabra surrealismo, en el trato teórico del asunto, aunque después lo emplee en el ejemplo novelesco- da una luz fúlgida y no habrá quien pueda cerrarla. (…) Cada vez despejan más su campo los promotores, y no vale nada la colección de su revista La Revolution Surréaliste, porque fuera de lo que dicen los profetas lo otro que llevan los textos se vuelve suspecto, ya que a cada nuevo número tiran por la borda a sus antiguos colaboradores y denuncian su moralidad y su literatura. Quizá algún día quede sólo sobre la cubierta Breton aguantando el fuego de todas las escuadras.

(Ismos, 1931)

Otras cubiertas de Minotaure en The Nonist.

Virgen de las Lágrimas, Pedro de Mena, aprox. mediados del siglo XVII

En Ramón en La Esfera –artículo de Luis López Molina aparecido en el Boletín Ramón nº 5– se recoge que Ramón publicó en diciembre de1923 un artículo en el diario La Esfera titulado Las lágrimas del arte. Allí Ramón establecía que desde Pedro de Mena hasta Quintín de Torre existía en los imagineros españoles una constante relacionada con la recreación en las lágrimas de las dolorosas. Decía Ramón que las dolorosas españolas no se anegaban en llanto únicamente por la muerte de Cristo sino que se lamentaban también de las desgracias de España. En La Sagrada Cripta de Pombo (1924) Ramón afirmaba que Pedro de Mena era “el escultor de las vírgenes con los ojos hinchados de llorar”. La imagen que ven proviene de la exposición virtual sobre El Martirio de lo Sagrado donde un pie de foto afirma que la escultura “desapareció tras un incendio en la Iglesia de los Mártires en Málaga”.

La última comunión de San José de Calasanz, Francisco de Goya, 1819

Apunta Ana Ávila en su artículo sobre el despacho de Ramón que Goya pintó este cuadro para la iglesia madrileña de los Padres Escolapios, a cuyo colegio (y por extensión a cuyo templo) acudió Ramón de pequeño, por lo que es posible que el vínculo con esta obra sea algo más estrecho de lo habitual en el estampario.En su biografía de Goya (1928), Ramón nos dibuja a un pintor poco religioso y poco dado a los temas sacros, pero añade que

…entre sus pinturas religiosas hay que hacer, sin embargo, una excepción con San José de Calasanz, en el que lo tétrico religioso tiene culminación en el rostro de ese viejo santo que, ya casi agonizante, toma su última comunión. Goya pintó en él un asilado en plena moribundez, todo consumido, pálido, ya ciego, sin poder levantar casi las manos, que junta en acción de gracias. Esa cara cérea del santo, que recuerda a todos los ancianos de España que toman el último sol a la puerta de su casa, tiene un relieve de extremaunción en la obra religiosa de Goya.

(Goya, 1928)

Angel of grief (monumento funerario sobre la tumba de Emelyn Story en el Cimitero Acattolico de Roma), William Wetmore Story, 1894

Por la estela –estela llamaban también los romanos al monumento funerario- se puede sentir la entrevisión de la muerte. Son sitios columbrantes, y es tan verdadero lo que en ellos se redujo, que tiembla el sentido y entre alucinación y verdad se llega a la fantasmagoría suprema de la muerte. Difícil antología de estelas, laudas, cenotafios, hipogeos, necrologías, obituarios, osarios y pudrideros, tiene un valor sencillo y profundo que crece en ultrancias frente a las antologías de los vivos. No siento necrofilia, ni soy necrómano ni necróforo. Soy el que ha girado sobre las piedras movedizas de los sepulcros para hallar el secreto de la cardialgia.

(Los muertos, las muertas y otras fantasmagorías, 1935)

Aparición de rostro y frutero, Salvador Dalí, 1938

La imagen doble es el hallazgo técnico plástico de Dalí, y gracias a ella –un caballo que es al mismo tiempo la imagen de una mujer- se puede llegar prolongando coincidencias y pretextos, continuando ese proceso paranoico voluntario, a la existencia de otra y otra idea obsedante y alucinatoria –la imagen de un león, por ejemplo-, aclaradora de instintos, logradora de deseos solidificados, hasta un número de imágenes limitado solamente por el grado de capacidad paranoica del pensamiento. Gracias a Dalí y el surrealismo, vencida la estrechez del concepto demencial y por ese camino logrado por túneles de luz, habría un nuevo redescubrimiento del mundo y un nuevo ensanchamiento y proliferación de sus playas.

(Nuevos retratos contemporáneos, 1945)

George Gordon, Lord Byron, Thomas Philips, 1814

Al igual que ocurre con el rostro de otras celebridades, el de Lord Byron fue ampliamente difundido tras su muerte, cosa que se hizo del modo acostumbrado durante el siglo XIX: se tomaba un retrato pictórico de cierta calidad y se le encargaba a un grabador que lo copiara para poder estamparlo en reproducciones y publicaciones de todo tipo. Explico esto ya que, si se observa con atención, la imagen de Byron que aparece en este fragmento de estampario no se corresponde de modo directo con el retrato de Philips, sino que se trata de una reproducción realizada partir de alguno de los innumerables grabados que a partir del óleo de Philips se realizaron a lo largo del siglo XIX. He localizado varios de estos grabados, y aunque alguno de ellos es muy similar, creo que ninguno se corresponde con el del estampario, de modo que he preferido dejar aquí, como referencia, el lienzo de Philips.

Ainsworth Rand Spofford, fotografía de autor y fecha no identificados

Un ligero orgullo gremial me invade al encontrar aquí a un egregio bibliotecario. Ainsworth Rand Spofford (1825-1908) fue el sexto director de la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos entre 1864 y 1897, un periodo de vital importancia para del desarrollo de la ciencia bibliotecaria y la consiguiente expansión del conocimiento. Ajeno a los intereses políticos y movido únicamente por el convencimiento de la utilidad de su cargo, Spofford instauró un control definitivo del Depósito Legal, gracias al cual la institución incrementó sus fondos desde unos 60.000 registros a más de un millón, lo que requirió entre otras cosas el traslado de la biblioteca a su actual sede en el Edificio Thomas Jefferson. Estas y otras muchas medidas de Spofford pusieron los cimientos la que es ya actualmente una biblioteca de referencia mundial. Tanto es así que más de una imagen inventariada en este inacabable estampario ha sido hallada entre las colecciones digitales de la Library of Congress (aunque, curiosamente, esta fotografía no se encuentra en el catálogo).



Addenda

Honoré de Balzac, retrato de autor no identificado
Portrait d’un artiste dans son atelier, Théodore Gericault, ca. 1820
Don Gaspar Melchor de Jovellanos, Francisco de Goya, 1798
La señal de la angustia, Salvador Dalí, 1932-1936

El Aleph de Ramón se en cuentra en constante revisión y se compone de las siguientes entregas:

Inventario nº 1 (con Palabras Preliminares)

Inventario nº 2

Inventario nº 3

Inventario nº 4

Inventario nº 5

Inventario nº 6

Inventario nº 7

Inventario nº 8

Inventario nº 9

Inventario nº 10

Inventario nº 11

Inventario nº 12

Inventario nº 13

Inventario nº 14

Inventario nº 15

Inventario nº 16

Inventario nº 17

Inventario nº 18

Inventario nº 19

Acerca de Rrose

https://maquinariadelanube.wordpress.com/595/
Esta entrada fue publicada en Arte, El Aleph de Ramón (Inventarios Ramonianos), Literatura y etiquetada , , , , . Guarda el enlace permanente.

4 respuestas a El Aleph de Ramón: Inventario nº 14

  1. Rrose dijo:

    Estos fueron los comentarios del artículo en su antigua ubicación:

    garou-garou dijo
    Sorprendente como siempre, Rrose. He vuelto a acercarme al estampario, abandonado hace tiempo contra mi voluntad y sigue siendo una interminable fuente de imágenes, sugerencias, anecdotas…
    Al borde de la nevada. Gracias,
    26 Noviembre 2008 | 07:14 PM

    arati dijo
    Imposible añadir nada, este panel lo ha dejado Vd. afinadísimo.
    Pero, ¡por favor!… me mata la curiosidad, ¿cómo ha llegado, cómo ha podido localizar esa imagen del ángel de la tumba de Emelyn Story en el Cimitero Acattolico de Roma?. De entre los millones de ángeles funerarios que hay en los miles de cementerios, me parece un prodigio localizar precisamente ese, y a partir de una foto que no es especialmente buena.
    Mis respetos.
    27 Noviembre 2008 | 03:28 PM

    Rr dijo
    Hola Querida,
    Contesto su pregunta con sumo gusto.
    Debe entender que el proceso de identificación de una obra y luego la localización de la imagen más precisa posible es exactamente eso, un proceso. Se llega a la obra gradualmente, atando cabos, descartando cosas, mediante ensayo y error, y sobre todo invirtiendo tiempo. Tenga en cuenta además que en el inventario SOLO van quedando los hallazgos. Por otro lado, quiero que entienda que aunque no puedo recordar el modo en que identifiqué cada una de las obras (actualmente el inventario se acerca a segunda centena de imágenes), intentaré recordar y hacer un resumen de cómo hallé ese ángel, confiando en que esta explicación pueda ser ilustrativa del modo en que he hallado otros elementos del inventario. Allá voy –e insisto- encantado de hacerlo.
    Coincidirá conmigo en que no es difícil localizar ángeles funerarios en la web. Este tipo de ángel funerario (y no únicamente el de Wetmore) suele titularse o ser conocido como “angel of grief”. Al principio di con otras esculturas muy similares, muchas de ellas en los EE.UU. Llegué a confundirme plenamente con algún otro ángel que tuve que descartar por el emplazamiento en el que estaba colocado (la fotografía de estampario muestra un emplazamiento exterior). Luego, reuniendo datos, comprendí el por qué de tanta profusión de ángeles de este tipo y por qué presentaban elementos tan sumamente similares entre sí: la mayor parte de ellos están inspirados o son una reelaboración a partir del de Wetmore (que a su vez, no olvidemos, recoge una iconografía de larga tradición), y tuvieron bastante éxito entre finales del XIX y el primer tercio del siglo XX. El ángel de Wetmore no es una obra excepcional, pero se ve que tuvo mucha penetración en el gusto de la época.
    Una vez localizado el ángel de Wetmore empecé a cotejar las imágenes que sobre la escultura pude reunir. Como se puede comprobar NO he conseguido encontrar la fotografía exacta, y estas que he subido al inventario presentan ángulos solo similares. Podría haberme equivocado igualmente con Wetmore, de modo que intenté analizar el mayor número de detalles para comprobar si coincidían con la –nefasta, oscura, incompleta- imagen del estampario. Me refiero a: 1) la postura de la figura y en concreto la posición de las piernas, 2) la forma de las alas del ángel, 3) los pliegues de la túnica (detalles estos que fácilmente podrían variar de una a otra obra dependiendo de la fantasía del escultor), 4) la forma de los peldaños (nótese que no son por completo cuadrangulares, sino con las esquinas redondeadas), y como ya dije antes, 5) el entorno de la figura. Todos estos elementos creo que coinciden.
    Finalmente, el hecho de que la escultura se encontrase en el Cementerio Protestante de Roma era indicativo de una cierta relación con otra “pieza” ya inventariada: la mascarilla funeraria de John Keats (Inventario nº 11), poeta del que Ramón habla en “Los Muertos, las muertas y otras Fantasmagorías”, al punto de transcribir los versos inscritos en la lápida de su tumba del poeta, sita en el mismo cementerio. Este cementerio romano debe ser uno de los más hermosos que existen, y contiene los cuerpos de varias grandes figuras de la literatura universal, lo que podría haber despertado el interés de Ramón.
    No tengo la certeza de haber identificado la obra exacta, pero mi nivel de convencimiento al respecto es bastante alto. Y ya ven, con estas manitas y mi tejedora de imágenes… y sin un empleo dignamente remunerado que llevarme a las manos… ay, Señor…
    Saludos y hasta pronto ;)
    P.D: Otra cosa más. Estoy lejos de considerar “afinadísimo” este fragmento de panel. Dejando a un lado los naipes de colorines (¿) y la fotografía del felino (¿), apunto algunos posibles hallazgos, por si quieren romperse un rato la cabeza, la memoria y la retina:
    1) Retrato fotográfico de una señora (aspecto intelectual, vestuario siglo XIX) colocado justo debajo de Lord Byron. ¿No les resulta tremendamente familiar?
    2) Retrato (estampa) de un escritor español. Aprox. siglo XVII. En torno al rostro aparece escrito lo que probablemente es su nombre. Parece que NO es José de Villamediana. Se encuentra sobre Spofford, y clavado en la sien de la Virgen de Mena. ¿Alguna idea?
    3) Ángulo inferior derecho. Figuras vestidas con túnicas. La imagen es nefasta, sí, pero ¿Es un fresco romano? ¿Una obra de Louis David?
    27 Noviembre 2008 | 07:04 PM

    arati dijo
    Estimado RR, mil gracias por la deliciosa explicación de su proceso de búsqueda y concretamente de cómo fue a dar con ese ángel en concreto.
    Los he visto mucho más solemnes en su abatimiento, es cierto, pero éste, en su posición, en la de esas alas en que se recoge y especialmente en la de sus pies, en esos pies algo torpes, algo naïf, resulta especialmente conmovedor.
    Confieso que mis busquedas son menos elaboradas, en la mayor parte de las ocasiones sólo trato de localizar imágenes que ya conozco. Algo parecido a intentar poner nombre y lugar a la cara de alguien que te acaba de saludar, a quien sabes con toda certeza que conoces… pero de quien te resulta imposible recordar el nombre ni el dónde ni el cuando.
    En el estampario me han quedado muchos conocidos que no he podido conectar. Entre ellos esa imagen que ya apareció en un inventario anterior de unas parejas en el lecho y más arriba bañándose en una tinaja. Es una escena medieval que conozco y que probablemente yace enterrada en algún libro aquí, muy cerca… pero que no consigo localizar.
    Del mismo modo la escena del ángulo inferior derecho que menciona. Con toda seguridad no es un David sino un fresco romano, y en mi mente está la continuación de esa figura que queda recortada en el panel, que se recosta sobre una columna… la conozco, pero no la ubico, por ahora.
    Esperando nuevas y fortuitas conexiones neuronales que traigan luz sobre este asunto reciba mis saludos más cordiales.
    30 Noviembre 2008 | 10:18 PM

  2. Bernardo dijo:

    ¡Un Dalí! Como está en blanco y negro ha sido laborioso, la verdad. Ahí va el enlace:

    Saludos domingueros.

  3. Bernardo dijo:

    Ay, si ya estaba… Lo siento, no lo había visto. :((

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s