El Aleph de Ramón: Inventario nº 4


Este fragmento me parece especialmente prolífico. Les deseo buena caza:


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Antes de nada, presten atención a la siguiente sucesión de desnudos:

Venus de Urbino, Tiziano, 1538
Dánae, Rembrandt Van Rijn, 1636-47
Le bain turc, Dominique Ingres, 1862
La baigneuse au griffon, Pierre-Auguste Renoir, 1870
Étude de nu, Erwin Blumenfeld, 1936
Primacy of matter over thought, Man Ray, 1929

Ya lo anticipé, las paredes de Ramón están en gran porción consagradas al cuerpo femenino. El escritor observó concienzudamente el cuerpo de las mujeres y debió por tanto de obtener un placer añadido al observar la infinita variedad de la mujer en la historia del arte, desde las pinturas prehistóricas hasta la sublime obsesión de Man Ray con el cuerpo femenino.

Realmente he sido un obsesionado por la mujer y he sabido que el amor conseguido dignamente es una riqueza inconmensurable, porque si no es por un amor así, ¿Qué es una mujer sino sólo una cosa que interrumpe nuestra vida? (…) La mujer es una cosa lagunícea, una última ocultación de la espuma o saliva del mar, algo así que despierta el deseo hipertenaz de encontrar la escondida rana del placer. Cumplido su oleaje ha cumplido esa llamada a uno mismo que hay en su contacto que no se puede encontrar por otro camino, pues solo está en ese pozo que atrae y ahoga y en cuya profundidad se repite su forma como si estuviese enterrada en serie su propia estatua. ¿Por qué subvertir esa superación del tacto que no tiene que ver nada con la inteligencia ni con el alma?

(Automoribundia, 1948)

La maja desnuda de Goya en un sello español de correos emitido en 1930

Este sello contiene dos historias distintas. Se trata, claro está, de la reproducción de un cuadro sobre el que Ramón no pasó precisamente de puntillas en su monografía sobre Goya (1928), pero es posible que su presencia en el estampario no obedezca únicamente al referente goyesco. Parece ser que en 1930, y ante la necesidad de sufragar uno de los pabellones de la Exposición Iberoamericana de Sevilla, al rey Alfonso XIII no se le ocurrió otra idea mejor que reproducir, aprovechando la inercia del centenario de la muerte de Goya, su obra más controvertida en tres series de sellos de una, cuatro, y diez pesetas. Fue un éxito de ventas, pero era la primera vez que aparecía una mujer totalmente desnuda en un sello de correos, y levantó tal polémica a nivel internacional que la Unión Postal Universal intentó procesar al correo español por inmoral. Se llegó a decir que las cartas enviadas desde España a E.E.U.U. y franqueadas con alguno de estos sellos eran sistemáticamente devueltas a nuestro país, aunque Eugenio de Quesada, autor de un libro –La leyenda de la maja desnuda– donde analiza toda esta cuestión afirma que no hay datos para constatar este extremo. ¿No es todo este asunto digno de un relato ramoniano? Paises enfrentados por las carnes de una maja goyesca, cual Helena de Troya. Carteros de todo el mundo complacidos ante una desnudez airada y minúscula…

La maja desnuda, Francisco de Goya, 1797-1800

Con audacia suprema, la duquesa Cayetana, en ese fondo de habitación elevado sobre las copas de los árboles, sin indiscreción posible más que de algún mirlo de la Moncloa, desveló sus bellezas y miró los ocasos que iban llegando a cada día, como de igual a igual, sin tanta pena ya, pues si a su belleza pudiera llegarla el ocaso humano, aquel desnudo podría ser después de oculto como nueva aurora del día siguiente. ¡El milagro del arte ha logrado la vuelta del sol de su desnudo, renovándolo después de haberse puesto!

En ese cuadro se ve hacia el lado que solo la imaginación puede ver, un balcón cortesano por el que entran luces altas hasta buscar un diván vestido de lecho y una mujer esbeltísima que no puede desengatillar el gesto de cerrar sus piernas con cierre de alas sobre sus secretos.

(Goya, 1928)

Le temps menaçant, René Magritte, 1929

Magritte no podía ausentarse en este inventario. El mago del equívoco y la metapintura propone aquí uno de sus falsos paisajes. Lo que podría ser una simple marina se transforma con la aparición ectoplásmica y gigante de un trombón, una silla y un torso de mujer. Quizás se trate de tres nubes, hermosas y absurdas, portadoras de ese “tiempo amenazante” que reza en el título, o meras imágenes mentales que se corporeizan con la única intención de trastocar la visión de esta inocente postal.

Ya tienen asiento, Caprichos, Francisco de Goya, 1799

De todas las biografías de pintores, la dedicada a Goya fue la más extensa y compleja. “Así como Colón descubrió América, Goya descubrió otros hemisferios de la pintura” escribe Ramón, y también nos dice “Lo trágico de la libertad agarra en Goya”, así, sin más. Es posible acercarse a Los Caprichos o Los Disparates y deleitarse únicamente con sus imágenes absurdas y grotescas, anticipos surreales que Ramón auscultó con dedicación, pero Goya era también un maestro de la sátira, y todos sus caprichos esconden ácidas moralejas. El mismo Goya explica este aguafuerte del siguiente modo:

Muchas mujeres solo tendran juicio, ó asiento en sus cabezas, cuando se pongan las sillas sobre ellas. Tal es el furor de descubrir su medio cuerpo, sin notar los pillastrones que se burlan de ellas.

El prestidigitador, El Bosco, ca. 1475

Igual armazón satírico aguarda en esta obra de El Bosco. Ramón adoraba la producción de este pintor, y se refiere a ella a propósito de Salvador Dalí en su monografía sobre el pintor catalán. Hay que atender a la enorme atención que los surrealistas – de los que Ramón fue corresponsal en España- prestan a pintores ciertamente heterodoxos e imaginativos como este. En relación al resto de su producción, El Mago es una obra aparentemente poco compleja, pero cargada de ironía.

El Bosco fue un prodigio insólito en la salida de la Edad Media, pues ningún crítico ha podido explicarse cómo ese artista escondido en un pueblecito hace girar toda la pintura tradicional hacia otro lado, hacia otra rompiente inusitada. (…) Habrá que eslabonar con el lejano eslabón de oro esa cadena que une lo imaginativo y lo real en El Bosco con el pintor místico y realista que es Dalí…

(Dalí, 1977)

Retrato de la Condesa de Noailles, Ignacio Zuloaga, 1913

Es únicamente la cabeza de la condesa lo que sobresale entre el resto de imágenes del panel, pero es tan subyugante el retrato de cuerpo entero realizado por Zuloaga, que su rostro se reconoce a la legua. Ignacio Zuloaga formó parte, junto a Gutiérrez Solana o Julio Romero de Torres, de un conjunto de artistas figurativos que se movieron en los círculos intelectuales madrileños de principios de siglo, con una obra que oscila entre las postrimerías del decadentismo, un encallecido costumbrismo, y el empuje de las vanguardias. Su situación estética y creativa fue muy similar a la de Ramón, que los apreció enormemente.

Lawrence de Arabia tal como aparece en With Lawrence in Arabia, un libro de Lowell Thomas publicado en Londres en 1924 (la fotografía fue realizada por Harry Chase en 1919)

En 1918 el reportero de guerra Lowell Thomas realizó una incursión a Arabia que daría a conocer la rebelión encabezada por Thomas Edward Lawrence, conviviéndo con él durante varias semanas en el desierto. El reportero iba acompañado de un fotógrafo y operador de cámara llamado Harry Chase que fue el encargado de tomar un gran número de imágenes. Algo más tarde, en 1919, Lawrence se encontraba en Londres, y accedió a posar con sus ropas árabes, tal y como aparece en ésta imagen, con la que posteriormente el mundo le conocería, convirtiéndo al arqueólogo y viajero en una figura mediática de primer orden. En su Automoribundia, Ramón rescata una breve biografía de Lawrence redactada hacia 1935, poco después de su muerte en un accidente de motocicleta.

El coronel y escritor Lawrence merece una biografía, por si se pierde su silueta extraordinaria en la fosa común de los periódicos. (…) Al comenzar la guerra quiso ser voluntario en el ejército inglés, pero le encontraron físicamente endeble y lo enviaron al Cairo, donde era necesario salir al paso de los aviesos proyectos turcogermanos contra el Canal de Suez. (…) Sus excentricidades de poeta a la par que de aventurero le llevaron de la sombra de luz a la sombra de sombras. Al final tendía a rebelarse. (…) No quiso ser héroe. Toda su obra consistió en evitarlo.

(Automoribundia, 1948)

Retrato de Marcel Proust, Jacques Emile Blanche, 1892

Esta imagen se encuadraría dentro de la categoría de retratos de literatos que tanto abunda en las paredes ramonianas. Sin embargo, a diferencia de los meros retratos fotográficos de estudio extraidos de revistas, o los simples grabados arrancados de los frontis de obras completas o antologías, este retrato de Proust es un lienzo notable. Jacques Emile Blanche es un pintor prácticamente autodidacta al que desconocía por completo. Este Proust que aquí vemos, de tan solo 21 años, atractivo y refinado, no es todavía el Proust angosto y obsesivo que escribió En Busca del Tiempo Perdido (la primera entrega, Por el Camino de Swann, es de 1913), sino el autor de Los placeres y los días (1894). Así pues, El retrato de Emile Blanche ilustra aquel otro autorretrato literario que Proust haría de sí mismo, retrospectivamente, en su obra maestra.

La pradera de San Isidro, Francisco de Goya, 1787

Su modo de ver la romería de San Isidro revela su genialidad de atalayador. Otras fiestas han sido descritas por otros pintores, pero como lo ha sido ésta por Goya no recuerdo ninguna, con estos aires tendidos en la rampa, con tan primer término y tan último término, y todo sin que la mucha gente anuble el cuadro. Gustaba Goya de esta fiesta, porque era como la congregación de todas las romerías de España, y porque se sentía con ella el acampamiento y diversión de los primeros pobladores, en remedo persistente y violento como de un sartenazo de la remota época en que la Humanidad era tribu trashumante y todos se entremezclaban en las cañadas o en valles de la vida. Sentía el hedor y el rumor de aquellas multitudes pastorantes. Agrandaba la pradera la espesura de la gente en la espesura de la gente. Gustaba Goya de tomar peleón de Arganda, ratifia o hipocrás mezclados de flor de aguardiente, y ver rutilar el mundo bajo el gran sol de la pradera.

(Goya, 1928)

San Juan Bautista, El Greco, 1600-1605

Ramón publica El Greco: el visionario de la pintura en 1935. Se trata de una obra apasionante, de prosa alucinada y barroca, como solo Ramón Gómez de la Serna era capaz de pergeñar. Al inicio del libro el autor advierte que su obra no responde a los cánones de las habituales biografías de pintores, sino a una inspiración poética libre. Bien mirado, todas las biografías de pintores realizadas por Ramón cumplen esta premisa, pero este libro de 1935 se propone desde el comienzo como un torbellino de imágenes, como si todo proviniese de una monumental y reveladora fiebre, en este caso una fiebre manierista, decadente y surreal. Ramón analiza los géneros, explica e interpreta las posturas, los ropajes, las miradas, y no se le escapan esas particularísimas formaciones nubosas que siempre acompañan a los santos en el fondo de los lienzos:

[El Greco] Pintaba nubes con capricho de ala, nubes como lienzos rotos del cielo, nubes muertas, nubes encabritadas, nubes con rotos que enseñaban el corazón del azur. Ponía entre sus nubes esa explosión de fuegos que asustaba al pueblo con una lluvia de llamas. Bromeaba con las nubes porque sabía que todas son posibles y Toledo es nido de nubes perdidas, de nubes desgajadas del mar, de nubes gaviotas. Entenebrecía sus cielos, porque las nubes son signos y en ellas se rompe como en un cráter la luz de detrás.

(El Greco: el visionario de la pintura, 1935)

Miss La La aux Cirque Fernando, Edgar Degas, 1879

Las del trapecio son como grandes pájaras en un columpio de jaula. Se columpian como las blancas catalas. Su trasero se pliega sobre la dureza del palo del trapecio, demostrando así a los de abajo lo carnal que es. Estiran las piernas y las desperezan y las juegan con gestos llenos de gracia, tan graciosos como los de sus manos. Miran a los de abajo como desde un aeroplano, como mira el ave de alto vuelo a las aves de corral, y cuando quedan colgadas de sus piernas y miran hacia abajo, miran como el pez que nada en lo alto a los moluscos que viven en el fondo. Cuando se columpian en el columpio que sostiene con la boca su compañero, se columpian con una coquetería de dominadoras, y por crueldad, aunque estallen los aplausos que exigen que se bajen, se están un rato más tan impasibles y tan frescas. Nuestra mirada al cielo para ver a esas mujeres que trabajan en lo alto, es una mirada como a la luna, una mirada mística y sonriente.

(El Circo, 1917)

Por otro lado, la imagen de Degas guarda alguna similitud con una famosa fotografía en la que Ramón aparece dando una conferencia en el trapecio durante el homenaje al escritor celebrado en el Circo Americano de Madrid en 1923.

Antonio Machado, fotografiado por Alfonso en 1933

…a Antonio sólo se le veía en un café sórdido que era también de mi predilección: el café Español, frente al Teatro Real. Allí, entre un público fagocitario –no solo por su calidad de fagocitos, sino porque algunos tocaban el fagot en la orquesta de la Ópera o en la banda de alabarderos- nos desayunábamos a las siete de la tarde. Yo con mi mujer me establecía en los divanes de enfrente a una de sus ventanas, y Antonio se colocaba de espaldas a la luz, junto al quicio de la misma ventana. Nos saludábamos con buena fe y reconocimiento y comenzábamos la novena de la meditación y de la oración en el café modesto.

(Nuevos retratos contemporáneos, 1941)

San Francisco predicando a los pájaros, Giotto di Bondone, ca. 1395-1400

A medio camino entre lo puramente surreal y la sustancia poética de la narración medieval en la que Giotto debió inspirarse (probablemente la Vida de San Francisco de San Buenaventura), esta obra de Giotto se vuelve en el estampario de Ramón algo menos anecdótica si recordamos que el escritor publicó, ya en el exilio -y según insistió siempre, entre estrecheces económicas- un libro titulado Cartas a las golondrinas (1949). La sensación de escribir sin descanso y a veces incluso inútilmente y en soledad, ya sin pretensiones que fueran más allá de lo puramente alimenticio y el contento personal, acompañó a Ramón en sus últimos años. Esa característica inquietud ramoniana por las cosas, por la muerte y por la realidad entera, cobra aquí y allá, en su etapa americana, un tono propiamente religioso dificilmente detectable en periodos anteriores. Las Cartas a las golondrinas, empero, salvan al escritor de cierto apelmazamiento espiritual y son renovada lección de levedad. En el prólogo escribe:

Estamos en un mundo en que, si se piensa bien, lo más importante es una recepción de golondrinas tranquila, sin intriga, como si nos hubiésemos reunido a rezar un rosario alegre, animado, rezado en el esparcimiento de mirarlas.
Ejercicios espirituales de golondrinas, texto de un libro con encuadernación de nácar, divagación nostálgica que poder volver a leer otro día de otro año a la hora en que hay colgaduras de almas en los balcones, es lo que yo he querido hacer con esta letanía en que si alguna metáfora se ha repetido -procuré que no- la perdonéis porque letanía es un poco repetición.
Lo que vale es estar entonados, místicos, elementales, con mirada de moribundos vivientes, candentes, bondadosos que van a vivir muchos años gracias a la breve oración de las golondrinas, al leer y volver a leer estas cartas, que estarán mejor cuando se pongan amarillas.
He escrito estas cartas una a una, a través de los años, y aunque alguna estuvo escrita en medio de cruenta guerra, se ve cómo en el peor momento humano se pueden levantar los ojos a las golondrinas y al Dios que está siempre por encima de ellas.

(Cartas a las golondrinas, 1949)

En la Carta del octavo año hace aparición el santo de Asís con un ligero trastoque del texto buenaventurino:

A veces os alborotáis y lanzáis vuestro canto de puntos suspensivos -chirrido de los goznes de las ventanas del cielo-, juguetones y silbantes. ¿De qué avisáis?¿Por qué gritáis desde lo alto con tanta insistencia?
Me recordáis en esos momentos de alborozo y gritería a aquellas que un día en que San Francisco de Asís predicaba en la plaza pública metían tan ensordecedor alboroto, que los oyentes apenas seguían su sermón, diciéndoles entonces el “Pobrecillo”: “Ahora me toca hablar a mí, hermanitas; escuchad la palabra de Dios y estaos calladas y quietas hasta que yo termine”, y es tradición que aquellas vuestras hermanas suspendieron su parloteo y se unieron al atento silencio de la multitud para oir al santo.

(Cartas a las golondrinas, 1949)

Entierro de la sardina, José Gutiérrez Solana, 1912 (?)

Solana tiene en su tumefacta paleta moco de caracol, enjundia de gallina, jugo verde de sapo, amarillos de sol en las tapias que mejor lo absorben, mantecas de niño,  resinas de árbol, miel de la Alcarria, nogalina muerta, etc. Todo lo que tiene la brujería para sus combinaciones, todo lo que el Greco compró a los judíos de su tiempo, todo lo que Goya adquirió a las mismas brujas.
La paleta de Solana es una paleta ardiente, aunque de un modo latente llena de pastas negras, un poco resecas, apelmazadas, enjutas, aunque carnosas, tanto, que parece llena de las cosas que hay en las casquerías, y pinta mojando en vez de en colores, en desperdicios humanos, si los hubiese, como hay desperdicios de cordero. (…)

Solana pinta carnavales porque en el carnaval se amalgama todo, ya que es la temporada en que está cubierta de colores revuelto la paleta de la vida, y aunque todos parecen divertirse como locos, la verdad es que se divierten como si tuviesen ya la categoría final, como muertos. (…)

Conocedor de la veracidad del vivir, conoce también la gran farsa de la vida, y por eso sus carnavales, que no se parecen a los de nadie, son en él tan sinceros cuando en Ensor no se acaba de saber lo que significan, si arte decorativo, amaneramiento, truco o sencillamente marionetismo.Sus máscaras en plena follina -como las de Goya- gritan, bailan, dan los aullidos humanos que son más penetrantes que los de los lobos y se podría decir que son cuadros sonoros y parlantes. !Danza macabra!

Frente a toda la hipocresía y el tartufismo de la vida reacciona Solana con sus máscaras y da expresión brujesca a sus caretas rígidas en tortícolis graciosa, pintando ese aparecer y desaparecer de su comparsería como ráfaga de un viento de colores que toma distintas bocacalles, desvanecidas como mirajes de un momento.

!Cómo se desperdigan las máscaras tomando por las cuatro esquinas como muertos huídos!

Muy a menudo Solana amanece con un carnaval en la cabeza. (…)

Estas mascaradas de los pueblos las ha pintado Solana con maravillosa veracidad y con genial malicia, enfocándolas en medio de breñas desesperadas y llenas de una murria infinita, mostrando sus ropas amarillas de un amarillo que echa limón a la gran sardinada del carnaval, a su aburrimiento de ostrería humana. !Qué gran escalofrío el de lo amarillo en pleno día de cielo triste! !Pobres máscaras perdidas en el desaire, en los sitios nevados para las máscaras, bajo las luces lívidas! !Hasta sus gritos de máscara parece que imitan a las ratas chillonas!

(José Gutiérrez Solana, 1944)



Addenda

Le dejeuner sur l´herbe, Edouard Manet, 1863
L´Etoile, Edgar Degas, 1878
Le pont d´Argenteuil, Claude Monet, 1874
Gran interior metafísico, Giorgio de Chirico, 1917
Retrato de Marie Duplessis (también conocida como La Dama de las Camelias), autor y fecha no identificados
Primera fotografía de Ramón y Luisa en la Costanera de Buenos Aires, 1931
Harry Wadsworth Longfellow, grabado de C.G. Thompson y S.A. Scholt, 1840
La fuente, Pablo Picasso, 1921
Mujer con gato, Pablo Picasso, 1937
Les parapluies, Pierre-Auguste Renoir, ca. 1881-1886
Étoiles, Wassily Kandinsky, 1938(?)

Brouillard a Paris, Brassaï, ca. 1948

Carolina Pigeons (Turtle Doves), Columba Carolinensis, on a flowering bush of Stewartia malacodendron, Lámina número XVII del Volumen IV de Bird´s of America (1827-1839), de John James Audubon

Amaryllis psittacina (Flor Loro o Campanilla de Navidad de Nueva Zelanda)(?), Lámina número 23 de las incluidas en A selection of hexandrian plants, belonging to the natural orders Amaryllidae and Liliacæ, from drawings by Mrs. Edward Bury, Liverpool, engraved by Robert Havell (1831-1834)

El Aleph de Ramón se en cuentra en constante revisión y se compone de las siguientes entregas:

Inventario nº 1 (con Palabras Preliminares)

Inventario nº 2

Inventario nº 3

Inventario nº 4

Inventario nº 5

Inventario nº 6

Inventario nº 7

Inventario nº 8

Inventario nº 9

Inventario nº 10

Inventario nº 11

Inventario nº 12

Inventario nº 13

Inventario nº 14

Inventario nº 15

Inventario nº 16

Inventario nº 17

Inventario nº 18

Inventario nº 19

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Acerca de Rrose

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7 respuestas a El Aleph de Ramón: Inventario nº 4

  1. Rrose dijo:

    Estos fueron los comentarios del artículo en su antigua ubicación:

    pablo dijo
    Hola Rrose
    ya se echaba en falta la dosis de metadona.
    Tengo una seguridad y varias intuiciones. Estas últimas me las callo esperando que germinen en certezas.
    Esta la señora Maríe Duplessis, más conocida entre sus amigos como La dama de las Camelias.
    http://foros.ya.com/SForums/$M=readthread$TH=3457714$F=30$ME=9106802
    No he mirado mucho por el google imagenes. Espero que habrá una imagen de mayor resolución.
    Tomátelo como una venganza poética contra tus paneles de idéntica mala resolución.
    No me puedo reprimir algunas intuiciones. Veo Miros por todas partes. Sobretodo un pequeño retrato en blanco y negro. Encima de las Camelias y debajo de rembrandt. Y al lado de algo muy parecido a un picasso de la etapa azul.
    Hay algo parecido a un Mondrian.
    Y un par de fotos enanas que me suenan a escritor, principalmente la que vecina con el tres de bastos. Pero me tendré que dejar los ojos wen el intento.
    Lo dicho. Puras intuiciones.
    Y la de los lirios anaranjados (debajo del Bosco) la vi hace tiempo. Tendré que deshacer el camino que me llevo a ellos.
    Ahora que vuelvo a mirar, ¿no es un Picasso lo que hay encima del Bosco?
    El libro de Petit era magnífico. Se lee como una verdadera novela de suspense, o una película de ladrones de bancos setentera. Me parece rarísimo que su aventura no cayera en manos del celuloide. Malcom Mcdowel sería perfecto. O Dustin Hoffman que días antes del paseo por las nubes conocío a Petit y supo de sus planes.
    Un abrazo.
    25 Febrero 2008 | 12:07 PM

    arati dijo
    Estimado Rrose: esto está mejor, mucho mejor, menos imágenes y algo más claras.
    Así de primeras, veo, veo a la izquierda, debajo del Picasso, una imagen de Giotto, de la vida de San Francisco de Asís: el llamado sermón o predicación a los pájaros.
    Pero Giotto pintó la vida de S. Francisco en frescos y esto parece una copia sobre tabla con un fondo de pan de oro.
    Ni idea de quien lo hizo, pero he localizado la imagen aquí: http://www.allposters.com/-sp/St-Francis-of-Assisi-Preaching-to-t….
    Panel derecho, en el borde derecho, el de la boina parece Pio Baroja.
    Panel izquierdo abajo, ¿es un Monet?. Con seguridad se trata del Pont d’Argenteuil, del que hizo muchas versiones. He localizado una imagen que podría ser, aunque el color no tiene nada que ver: http://www.wincheer.com.tw/1621b.htm
    Saludos
    25 Febrero 2008 | 03:35 PM

    Rr dijo
    Hola de nuevo,
    el catarro me ha tenido (y me tiene todavía) un poco fuera de órbita, pero vayamos al grano.
    Pablo,
    Estoy encantado de conocer el rostro de la Dama de las Camelias. No conocía a tan distinguida señorita (¿o señora?). Ciertamente la imagen que me enlazas es bastante nefasta, y el problema es que, por más que he navegado, no encuentro nada mejor, así que, aunque me gusta, esta chica no subirá por el momento a la addenda.
    Respecto al resto de intuiciones, dejaremos que termines de iluminarte.
    Arati,
    me había percatado hace tiempo de ese San Francisco, pero siempre que intentaba localizar la imagen daba con los frescos de Giotto y no con ese cuadro del panel que, como bien dices, parece que tiene pan de oro. Desde luego la imagen que enlazas es la que aparece en el panel, pero hay un par de problemas: 1. Es una imagen algo pequeña, y 2. Es la única imagen que por el momento encuentro en la red, y no me fío mucho de la autoría que pueda asignarle a la obra una empresa como Allposters. De modo que opto dejar también la obra en cuarentena.
    Lo de Pío Baroja parece plausible, pero no me suena nada el retrato y no doy con él (mis dotes de búsqueda tampoco se encuentran en óptimo estado)
    Lo de Monet es bastante raro. La imagen que enlazas es asombrosamente parecida a la del panel (sin lugar a dudas se trata del Argenteuil), pero es justamente el color y los trazos lo que no encajan, y es algo que me tiene algo perplejo.
    Perdonad y mi retraso al contestar, y buen fin de semana ;) (snif)
    29 Febrero 2008 | 03:32 PM

    ema dijo
    Qué máquina de mirar es este blog. Maravilloso. Me atrae mucho el cuerpo femenino como derritiéndose de la foto de Man Ray, y aún así la persistencia de la materialidad. O podría verse al revés también: el cuerpo como surgiendo de un estado acuoso y volviéndose otra materia.
    Volveré, de esto seguro.
    e.
    1 Marzo 2008 | 11:30 PM

    rrose dijo
    Hola ema,
    me ha gustado eso de que este blog es una “máquina de mirar”. Suen bien, jeje… Vuelve cuando gustes.
    A los demás, os notifico que añado a la Addenda el “Gran interior metafísico”, de Giorgio de Chirico. Quizás sea esta la imagen en la que alguno de vosotros había intuido un Picasso.
    Si nadie lo impide, el inventario nº 5 saldrá a a luz el fin de semana.
    Saludos y hasta pronto ;)
    5 Marzo 2008 | 04:28 PM

    arati dijo
    Estimado RR:
    Vaya, me queda mucho por mirar aún en este panel y ya está al caer uno nuevo.
    A mí me pareció ver un Picasso entre la trapecista (que he buscado y no localizo, no parece ser Pinito del Oro) y el San Francisco… es una niña con sombrero, no?
    Sí he localizado finalmente, o eso espero, la versión correcta del puente de Argenteuil de Monet:
    http://www.pinakothek.de/neue-pinakothek/sammlung/kuenstler/kuens
    Saludos
    (sí, sigo sin fumar)
    (aunque últimamente como pipas)
    (sí, lo sé, es infinitamente menos elegante, pero…)
    6 Marzo 2008 | 03:45 PM

    rrose dijo
    Hola Arati,
    enhorabuena por el hallazgo del cuadro de Monet, creo que es idéntico al del panel, a pesar del amarilleamiento general que tienen todas las reproducciones. ¿He dicho ya que estáis haciendo todos un EXCELENTE TRABAJO?
    Y sí que hay un Picasso entre la trapecista (Pinito de Oro?) y el San Francisco. Es más, hay otro Picasso muy muy cerca, por encima del San Juan Bautisa y tocando con el Magritte, aunque no le he dedicado mucho tiempo y no lo tengo identificado, aunque no parece demasiado dificil ¿Alguien se anima?
    La sustitución de la nicotina por los frutos secos es un lugar común, y por los casos que conozco, efectivo. Así se quitó mi propio padre antes de que yo naciera. Eso sí, le costó un aumento de peso, y el mantenimiento de una bolsa con revoltillo para picar metida en uno de los cajones de su mesa de trabajo. Pero es un mal menor (mucho menor). Ánimo.
    Estoy a punto de patentar este Inventario como método para dejar de fumar: Inventarioterapia, o Ramonoterapia. Cosas peores se han visto…
    besos y hasta pronto (su colaboración será imprescindible en la tarea que todavía queda)
    ;)
    6 Marzo 2008 | 11:07 PM

    arati dijo
    Lo que es la vida… a la supuesta Pinito del Oro me la acabo de encontrar por sorpresa en el blog de Benítez Ariza… y resulta que es un Degas!
    http://bp0.blogger.com/_19-dEDiemDA/R9GiURjwMGI/AAAAAAAAAPo/tNxyS
    10 Marzo 2008 | 07:37 PM

    Rr dijo
    Albricias, Arati!
    me hace mucha ilusión que hayas dado con la trapecista. !y es un Degas! No, si de esta aprenderemos Historia del Arte y todo… JAJAJA
    Tomo buena nota y lo subo a la addenda en cuanto pueda.
    como siempre, gracias ;)
    12 Marzo 2008 | 10:55 PM

    rrose dijo
    Hola!
    acabo de pasar la trapecista de la addenda al principal del inventario con una cita textual de El Circo. Además, subo a la addenda una fotografía que tenía localizada y olvidada: Ramón y Luisa en la Costanera de Buenos Aires en 1931. Si no recuerdo mal la foto proviene de la página web de Martín Greco.
    Saludos ;)
    24 Mayo 2008 | 12:34 PM

    ebornay dijo
    ¿Sabes que es lo que más me gusta del “déjeuner” de Manet? Pues eso, el “déjeuner” que está abajo, en el ángulo izquierdo, con su pincelada suelta, sus colores brillantes, dispuesto todo con tanto gusto para despertar el apetito de la mirada del espectador. El cesto inclinado, el rojo sobre verde, el dorado panecillo.
    ¿Lo que menos? Las miradas erráticas de los tres. Y si no tuviera todavía que terminar de preparar mis clases de mañana, te comentaria muchas más cosas, aunque es una obra tan conocida!…
    16 Noviembre 2008 | 11:01 PM

    erika bruit dijo
    Que calladito se tenía Ramón lo de su afición al collage, casi que mejor, como henry darger… hay placeres que se desvirtúan si se salen de la esfera de lo íntimo, con gran peligro de perder el carácter sacro que el jugador les otorga.
    Me acuerdo de duchamp preparando “Dados…” bien escondidito durante años, ritual secreto (habitualmente uno reza en voz baja, o preferiblemente en silencio) y que, supongo, debía procurarle una perenne sonrisa tanto en sueño como vigilia.
    Y viendo aquí tanto inventario he recordado uno de mis poemas automáticos-sms que lleva ese nombre, aquí dejo mi mancha (con toda la amibilidad que se me permita):
    Tengo 1 ojo en el sol
    2 piojos en el trineo
    3 pies en el pino
    4 dictadores en la disneylandia
    5 catalanes en el orinal
    6 pechos en el tebeo
    7 pío pío del río
    …. mañana seguiré indagando estos enriquecedores documentos e investigando el funcionamiento de la maqinita.
    gracias por su cordial invitación, señorr rrosita
    20 Junio 2009 | 02:22 AM

    Anónimo dijo
    El retrato que has puesto de Marie Duplessis, comtesse de Perregaux, está pintado por Edouard Vienot, y data de 1845. Hay muchos retratos de Marie en la web, aunque este es el más conocido. Te dejo algunos links de los más reproducidos, espero que te gusten:
    Marie Duplessis, por Vienot:

    Marie Duplessis, por Vidal:

    Marie Duplessis, miniatura por Anónimo:
    http://2.bp.blogspot.com/_xf6J8cDg6_w/R3UqHxabDbI/AAAAAAAACMs/Feo
    Marie Duplessis, por Charles Chaplin:
    http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/6/67/La_Dame_aux_ca
    Marie Duplessis, miniatura por Anónimo:
    http://www.dumaspere.com/images/galeries/vie_proches/fils_marie_d
    Marie Duplessis, por Camille Roqueplan:

    Marie Duplessis, miniatura por Anónimo:

    Un saludo, y bonito blog.
    21 Julio 2009 | 06:12 AM

  2. Estimado rRose.
    Llegados a este punto creo que debería Vd. Volver a subir las fotos del inventario, ¡pero tapando las partes que ya tenemos localizadas!.
    ¿Y tal vez en algún servidor de gigafotos que permita una mayor calidad?
    A veces pienso en volver a ponerme, pero ya no sé qué se llegó a identificar y qué imágenes siguen resistiéndose a ser catalogadas.
    Con añoranza de la Maquinaria, siempre, se despide esta gran admiradora suya que lo es

    • Rrose dijo:

      Hola Judith,

      no sería mala idea lo de cubrir las imágenes ya identificadas, pero te prometo que ahora mismo no puedo ponerme con ello. No sé qué ha pasado que esta semana se ha disparado el número de “avistamientos” y no encuentro el momento de revisarlos y buscarlos todos (aparte de otras tareas vitales, varias).

      Por regla general las imágenes que están identificadas son las que ya están “subidas” y a la vista en cada inventario, aunque bien es verdad que alguna vez se ha logrado identificar alguna cosa que luego no ha habido manera humana de localizar una imagen con calidad suficiente como para subirla al post. Esas siguen pendientes, y añade un poco más de confusión a la tarea esta.

      Desde luego que sería mejor poder revisar los paneles a un tamaño más grande. Tuve ya una mala experiencia con una web que, aparentemente, permitía subir imágenes de gran tamaño. Fue un fiasco porque a los pocos meses se esfumó. Con Flickr me pareció encontrar la herramienta adecuada: es muy fiable. Pero no permite subir imágenes de un tamaño mayor al actual. Si alguno de vosotros conoce algún sitio web donde fuera posible realizar la migración, que me lo indique y lo estudio en cuanto pueda.

      Gracias, siempre

      Un fuerte abrazo

  3. Bernardo dijo:

    Buenos días. En facebook son Bernardo Antón y creo que he localizado una imagen de este mosaico. Es una pintura de Robert Havell, pintor inglés que cría malvas hace tiempo. Ahí va un enlace donde se ve bien claro el cuadro con los datos al pie:
    http://digitalgallery.nypl.org/nypldigital/dgkeysearchdetail.cfm?trg=1&strucID=356995&imageID=1112326&word=14321&s=1&notword=&d=&c=&f=13&k=3&lWord=&lField=&sScope=Name&s
    Gracias por este juego tan interesante. Un saludo.

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