La veillée des abysses

Qué error imperdonable no haber dado antes con los espectáculos de La Compagnie du Hanneton. Desde luego el somero papel de James Thierrée en Ce que mes yeux ont vu no anticipaba la magnífica sorpresa que supone conocer su trabajo como director de esta compañía y como principal creador de espectáculos como La Symphonie du Hanneton (1998) y sobre todo La veillée des abysses (La velada de los abismos) (2003), una pieza teatral sin diálogos donde la música, la pantomima, la danza, el contorsionismo y la acrobacia se hilvanan únicamente en torno a la intuición poética de este polifacético personaje.

James Spencer Henry Edmond Marcel Thierrée (Lausana, 1974) es hijo de Jean-Baptiste Thierrée y Victoria Chaplin, y por ello es nada más y nada menos que nieto de Charles Chaplin. Pasó toda su infancia actuando en la compañía de sus padres, el mítico Le Cirque Imaginaire: “si naces en el agua y permaneces en el agua eres un pez. Yo nací en un espectáculo”. No hay más que verle actuar durante un par de minutos para rendirse a un nivel de destreza escénica que está claro que no proviene únicamente de la carga genética, sino del trabajo físico y de una mente poderosamente creativa. Se ha dicho que a Thierrée le sonríen las nueve musas, porque es acróbata, actor, músico, payaso, bailarín, trapecista (¡incluso ha dirigido un cortometraje!) y aunque La veillée des abysses dista de ser un espectáculo perfecto, se acerca enormemente a un producto escénico ideal donde los viejos límites entre los géneros quedaran abolidos por arte de magia.

Atrás quedó el legado hermoso e inolvidable de Marcel Marceau. Atrás quedó el entusiasmo por el Circo del Sol, sepultado bajo montañas de merchandising. Ni el primero traspasó el límite de lo amablemente conmovedor, ni el segundo ha sabido sobreponerse a un maximalismo creciente y esterilizante. Thierrée en cambio investiga obsesivamente la sutil frontera entre la danza contemporánea y el contorsionismo, entre el contorsionismo y la mímica, entre la acrobacia y el teatro gestual; recoge el relevo de Artaud, de Chaplin y de Keaton, de Jean-Louis Barrault, de Marcel Marceau, de Tati, y del resto de histriones geniales de este triste siglo XX para recordarnos una vez más que ni la danza es algo tan serio, ni la mímica algo puramente anecdótico.

Se ha citado a Ionesco para definir sus piezas, y creo que no sin motivo, porque aquí y allá (entre la maraña de escenas en que se va desenvolviendo esta obra) los personajes de esta velada, atesorando una especie de inocencia que solo cabe definir como deliciosamente infantil, acusan una inseguridad gestual que se traduce en algo así como una búsqueda compulsiva de movimientos y situaciones que concedan sentido a un juego completamente gratuito. Porque a lo largo de esta velada tan especial presenciamos la construcción de un mundo que se dota una y otra vez de sus propias leyes y de sus inmediatas transgresiones. La libertad absoluta de este “abismo escénico” se traduce en una deconstrucción y reconstrucción constante del lugar gestual común: hay un punto culminante de la obra en la que Thierrée intenta en vano sentarse en una silla ¿De cuantos modos es posible utilizar una silla? ¿De cuantos modos es posible no-sentarse en una silla? En otro capítulo no menos brillante una actriz acomete una pieza de piano, y el resultado es un hilarante y extenso catálogo -casi fluxiano- de irreverencias musicales. Repetición y deconstrucción conducen cualquier preparado escénico -como ya logró Ionesco- a la más auténtica comicidad.

Pero esto no es todo. Thierrée está apoyado por un equipo de excelentes profesionales de los que se sirve y a los que permite desarrollar sus propios números, a cual mejor. Niklas Ek es un soberbio bailarín que ha pasado por los pretigiosos ballets de Maurice Béjart y de Jirí Kylián. Raphaëlle Boitel es la magnífica (y hermosísima) contorsionista que brilla en innumerables momentos de la obra. La barcelonesa Uma Ysamat hace que la música suene en directo por medio del piano y de su propia voz de soprano. A esto hay que añadir un vestuario exquisito que los actores arcimboldianamente transforman sobre la marcha con un resultado sorprendente, un conjunto de dispositivos escénicos realmente imaginativos, y un acompañamiento musical que va desde Nina Simone a Goran Bregovic, pasando por Tom Waits y un amplio repertorio de música clásica que incluye entre otros a Penderecky, Ives, Chopin y Vivaldi.

Si de algo adolece la obra es de la excesiva insularidad de algunos de sus episodios, algo que benévolamente podemos interpretar como un residuo de las raíces circenses de su artífice. De hecho, Thierrée reconoce haber recurrido a la lectura de la La vie des abeilles (La vida de las abejas) (1901) -un ensayo de Maurice de Maeterlinck- para dotar a la obra de unos márgenes a los que ceñir los indomeñables puntos de fuga de su imaginación. No olvidemos, por otro lado, que hanneton, en francés, significa abejorro. El texto de Maeterlinck no solo ha proporcionado a Thierrée un motivo y un título (recompuesto con pericia duchampiana: La vie des abeillesLa veillée des abysses), la visión metódica y pausada del poeta simbolista también es una buena pista para el espectador:

Sucede con ellas [las abejas] lo que con todas las realidades profundas. Hay que aprender a observarlas. Un habitante de otro planeta que viese a los hombres ir y venir casi insensiblemente por las calles, aglomerarse en torno de ciertos edificios o en ciertas plazas, esperar no se sabe qué, sin movimiento aparente, en el fondo de sus moradas. deduciría también que son inertes y miserables. Sólo a la larga se distingue la múltiple actividad de esa inercia.

La vida de las abejas, Maurice Maeterlinck

Ahora tome asiento. La Compagnie de Hanneton tiene el gusto de representar para usted un ejercicio de fantasía y entomología escénica. El telón va a alzarse y un viento huracanado y una luz gélida inundarán el escenario al tiempo que un zumbido de abejas se distingue muy al fondo. Un heterogéneo grupo de personajes se obstina en oponerse a la tormenta…

Provienen de un mundo violento, eso es todo lo que sabemos. Se encuentran muy solos y realmente se necesitan unos a otros. Y entonces descubrimos a cada uno de ellos, y cómo intentan contar sus propias historias, casi como los Seis personajes en busca de autor de Pirandello. Casi como arqueólogos a los que les gustaría con su prospección comprender qué es un ser humano.

James Thierrée

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Born to bounce, un artículo de Valerie Lawson sobre el espectáculo

Symphonie du Hanneton

Au revoir parapluie

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3 respuestas a La veillée des abysses

  1. Rrose dijo:

    Estos fueron los comentarios del artículo en su antigua ubicación:

    Rr dijo
    Debería estar castigado amontonar tantas palabras sobre una obra como esta, pero en cualquier caso, les hago notar que si clican sobre las cuatro flechitas centrífugas del ángulo inferior derecho del vídeo, podrán ver la obra a pantalla completa, y con una calidad de imagen bastante aceptable para estos menesteres.
    14 Diciembre 2009 | 04:09 PM

    Lengadòc dijo
    Mariposas de cuello vuelto, mariposas muertas, mariposas que no vuelan, mariposasquietas, mariposas en esqueleto abierto…
    19 Diciembre 2009 | 07:28 PM

    graciela bello dijo
    Me encanta tu sitio sobre las nubes, el circo, la magia, comparto estos intereses. He pasado para desearte un feliz año 2010.
    El pequeño regalo que diseñé para mis amigos bloggers puedes verlo aquí en dos minutos:

    Espero que te agrade. Gracias y Felicidades!!!!
    30 Diciembre 2009 | 07:30 PM

    la maga dijo
    he pasado una hora increíble viendo este vídeo…
    una vez más, gracias por colgar guiños en las dos dimensiones
    *por cierto, me encantó tu maleta
    30 Diciembre 2009 | 09:51 PM

    rrose dijo
    Hola Graciela, Feliz Año para tí también. El video es muy bonito y la música le queda estupenda! gracias ;)
    Hola Maga, me alegro mucho de que te hayan gustado tanto el vídeo y la maletita, jeje
    Besos cruzando el Atlántico para ambas ;)
    3 Enero 2010 | 05:11 PM

  2. Toti dijo:

    Hola quiero saber como se llama la cancion y de quien es la que usa el bailarin negro cuando queda solo haciendo acrobacia…
    La busco pero no puedo encontrarla
    Gracias

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